Y aunque es probable que en algún momento de nuestras vidas hallamos visto en el suicidio una opción, es importante detallar muy bien el por qué llegamos a contemplar esa posibilidad y mejor aún el qué nos llevó a no desfallecer y superar dicha prueba ya que realmente con dicha experiencia podemos enfrentar nuevos retos algunos incluso de mayor envergadura. Lo que quiere decir que lentamente iremos aprendiendo que todas las pruebas tienen un propósito, sí una finalidad que aunque probablemente no entenderemos en ese momento, nos incitará más adelante a adquirir los conocimientos e insumos que nos llevarán a sabernos más fuertes y por ende más prestos para las siguientes enseñanzas que la vida nos proyecta.

Una perla cotidiana de Wilde nos dicta: “amarse a uno mismo debe ser el comienzo de una aventura que dura toda la vida”.

Cuentan que cuando la terapeuta de la escuela fue buscada por una chica para comentarle que su mejor amigo estaba decidido a suicidarse, pero le pidió que si lo buscaba no le contara que ella le había buscado, esta decidió visitar el salón de clase y escribir en la cartelera del mismo una frase de Goethe que decía: “el suicidio sólo debe mirarse como una debilidad del hombre, porque indudablemente es más fácil morir que soportar sin tregua una vida llena de amarguras”.

Y aunque hay diversos puntos de vista al respecto del suicidio es importante comprender que la vida nos invita a diario a crecer, lo que quiere decir superar todo tipo de adversidades y barreras por lo tanto, lo mejor que podemos hacer frente a aquellas circunstancias que suponemos insuperables es hacer un alto en el camino para buscar apoyarnos en todo y con todos los que nos pueda servir para pasar dicho momento.

El Texto de Textos nos revela en Lucas 11:13, “pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?”

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras …

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!