Hay cientos de religiones es cierto y muchas de ellas nos invitan a tener una vida en paz y armonía con nosotros mismos y los demás, sin embargo parece que sus seguidores se olvidan de dichos preceptos y por el contrario amparados tal vez en la misma misericordia que profesan estos credos se cometen todo tipo de arbitrariedades, algunas de las cuales van en contra de todos estos propósitos de vida. Bajo esa mirada es sano que no solo atendamos los valores que nos proyectan estos credos sino que los coloquemos en práctica en nuestro día a día comprendiendo que no se trata solo de creer sino de vivir y que por más que intentemos encontrar excusas para alejarnos y agredirnos el mismo universo nos llama la atención a diario para que nos integremos, aportemos y agrademos.

Una perla cotidiana expresa que “a nadie le faltan fuerzas lo que algunos les falta es voluntad”.

Cuenta que cuando le preguntaron al estudioso de la cultura judía el por qué algunos rabinos bendecían en nombre de José y sus hijos a quienes pedían oración para su familia, este explico que se trataba de una vieja costumbre que pretendía hacer entender tanto a padres como a hijos que José pese a haber tenido el cargo de segundo por debajo solo del Faraón en Egipto y pudiendo tener todos los privilegios crio a sus hijos como Judíos rasos al igual como él fue criado, enseñándoles a estos de la autoridad del Creador y de sus mandatos.

Y es que aunque hay personas que debaten al respecto de si se debe enseñar valores bíblicos a las nuevas generaciones desde sus primeros días de formación lo cierto es que en este texto Sagrado se encuentran todos los principios que si tuviéramos en cuenta nos garantizarían una vida más digna, tranquila, fraternal y servicial, lo que a su vez demuestra el cómo por no tener en cuenta estos nuestras sociedades se encuentran patas arriba.

El Texto de Textos nos revela en el Salmo 78:1, “escucha, pueblo mío, mi ley; inclinad vuestro oído a las palabras de mi boca”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!