El Texto de Textos nos revela en Isaías 60:11, “tus puertas estarán de continúo abiertas; no se cerrarán de día ni de noche, para que a ti sean traídas las riquezas de las naciones, y conducidos a ti sus reyes.”

 

Los creyentes aceptamos que Jesucristo es la puerta y el camino para retornar al cielo, con todo y ello parece que no solo nos negamos a cruzar por dicha puerta sino que además con nuestras palabras nos dedicamos a cerrar otras puertas. Es importante entonces que atendiendo a los estudiosos del significado de las letras del alfabeto Hebreo consideremos lo que nos indican ellos a través de la cuarta letra Dalet ד, que se cree representa no solo la estabilidad de la creación proveniente de Bet, sino la penetración en la materia densa que empobrece la luz o sea el Infinito en Dalet.

Perspectiva que hace que una juiciosa lectura de la Biblia nos induzca al cuarto día que corresponde a la aparición de la luz y al ciclo de las estaciones con los días y los años separando así la luz de las tinieblas. Relación que permite comprender las funciones de la materia y sus cuatro elementos, los mismos que se encuentran en todas las cosas del universo y que visionada desde Dalet nos indica un lugar para todo y por ende para cada uno de nosotros, en la sociedad, en la familia.

Cuatro elementos que nos forman y nutren, que nos hacen crecer, nos aseguran, nos establecen pero a la vez nos limitan. Lo cual desde otra lógica nos incita a tomar consciencia de las contingencias, de las reglas y de las restricciones, teniendo en cuenta que quienes profundizan en el trazado de cada letra y sus símbolos nos hablan de equilibrio y de estabilidad: de una puerta, un marco, objeto principal de todo edificio, casa, santuario o hasta ciudad, lo que nos permite inducir que Dalet aun como luz titubeante o débil es una apertura o salida o hasta un cambio de ambiente que conduce a cada quien a un punto.

Si Dalet debe percibirse como una persona que toma conciencia y hace parte del mundo ya no observándose en el exterior de una casa sino desde su interior al cruzar esa puerta. Significado de abertura que también nos lleva a atender las fuerzas del infinito a través de la naturaleza ya que como analogía dicha puerta nos dice que debemos visionar en nuestros labios y boca apertura para dejar de percibirnos iluminados por un sol que solo refleja nuestra pobreza, indigencia y debilidad que cogobiernan un mundo que sin la Luz de la Creación nos hace percibir vacíos.

Desde la conciencia del ego solo vemos a través de esa puerta la retirada, el abandono, el trabajo doblegado por la especulación racional o el sometimiento por la fuerza. Realidades que siendo mas subjetivas que objetivas iluminan el reflejo de lo material, obviando que aunque el universo creado, formal y material, existe hay otra base de todas las creaciones y de todos los objetos que es divina. Así que creyendo en estas u otras visiones pero aceptando a Jesucristo como nuestro salvador abramos a través de nuestras fraternales palabras todas las puertas de corazones que llenos de criticas, juicios, quejas, reclamos o sentimientos adversos, necesitan de la luz del Creador para salir del vacío y oscuridad de sus tinieblas.

El Texto de Textos nos revela en Juan 10:9, “Yo soy la puerta; el que entre por esta puerta, que soy yo, será salvo”.

Oremos para que nuestra boca solo se abra para bien decir de todo y de todos.