El Texto de Textos nos revela en Apocalipsis 14:1, “después miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sion, y con él ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el de su Padre escrito en la frente”.

Algunas personas actúan inconscientemente como bestias tanto que hasta adoran conscientemente el asociarse a la famosa cifra del 666, número que sin embargo degradado a un digito es igual a 9 y que tras una visión negativa se cree reproduce una vibración inferior, que conlleva la lucha en la búsqueda de ser aceptados, valorados, amados y reconocidos por los demás. Más siempre hay otros ángulos para observar las cosas por ello el mismo libro del Apocalipsis, que establece a 144.000 redimidos nos denota que al degradar dicha cifra a un digito este es igual a 9 como una invitación que aun los que un día se percibieron como bestias pueden quitarse la marca de la frente y más bien saberse hijos del Creador.

Eso sí los que se destaquen, cumplan a la perfección dichos designios, los que se entreguen sin límites, atendiendo no solo la dimensión de lo ilimitado, lo infinito y esperen recibir la protección del Creador podrán encontrarle. Simbología que nos demuestra que quienes observan en el número nueve a los elegidos nos incentiven a todos a buscar tener una conciencia más elevada y crítica. Bella insinuación para mantenernos en esas búsquedas espirituales que van más allá del reconocimiento y el poder de algo y de alguien para profundizar en todo aquello que logre dejar a un lado nuestras fallas e imperfecciones.

Son perspectivas pero estudiando o no al respecto de la simbología del nueve y percibiendo allí o no al ermitaño y su prudencia, sabiduría y soledad busquemos alcanzar esos niveles elevados para reconectarnos con el universo y sus constelaciones. Incluso aceptando o no las visiones de quienes ven en sagitario por ejemplo la armónica coordinación de nuestras emociones debemos propender por ser más generosos y así utilizar nuestra creatividad y generalidad para acercarnos a la sabiduría divina.

La cábala con la gematria afirman que el nueve es el único número de la escala que contiene las vibraciones de todos los demás, lo que nos lleva a deducir que allí hay un compendio de lo mejor y lo peor de las características de cada ser por lo cual de lo que se trata es que todos nuestros saberes sean útiles gracias a que somos capaces de comprender que nuestros diarios comportamientos nos van formando por lo cual en vez de infectarnos debemos afectar fraternalmente la vidas de las de otras personas.

Quizá si nos aferramos más al Creador y menos a una serie de creencias complejas que incluso nos incitan a darle más preponderancia al lado oscuro de nuestras búsquedas personales que a la luz del Creador que domina todas nuestras coexistencias, las cosas no solo cambiarán sino que entenderemos todas las verdades que a través de signos, símbolos y de la Palabra del Creador con sus preceptos nos motivan a amarnos como lo que somos: hijos de Él.

 

El Texto de Textos nos revela en Romanos 9:17, “porque la Escritura dice a Faraón: Para esto mismo te he levantado, para mostrar en ti mi poder, y para que mi nombre sea anunciado por toda la tierra. 18 De manera que de quien quiere, tiene misericordia, y al que quiere endurecer, endurece”.

Oremos para que sea la sabiduría divina la que guie nuestras vidas.