Hay quienes año tras año hacen la lista de propósitos y dentro de ellos incluyen alguna buena cantidad de hábitos que desean trasformar. Sin embargo esperan que sean factores externos como cambios de trabajo o de lugar de vivienda los que generen estos, cuando realmente si necesitamos que algo se trasforme en nuestro ser interior es desde allí que lo debemos generar, comprendiendo que todo cambio requiere de pequeñas reflexiones que vayan provocando continuas motivaciones que a su vez despierten esos pequeños cambios que al hacerse parte de nuestros hábitos nos denotarán en algún momento los grandes cambios que tanto anhelábamos. Y si son varias cosas las que aspiramos se transformen entonces hagamos dentro de ese listado la posibilidad que sea de uno en uno para así cada que se logren esos pequeños cambios se denote satisfacción en nuestros esfuerzos.

Una perla cotidiana nos motiva: “las hormonas cualquiera te las alborota, las neuronas no”.

Cuentan que cuando el profesor quiso que algunos de sus estudiantes cambiaran de actitud les pidió que empollaran un huevo durante varias semanas dándole calor con un trapo y además aportándole con una linterna o lámpara algunos insumos para que este en su debido momento generara un pollo. Y aunque solo algunos cumplieron con el experimento al final el docente les explico: – la verdadera enseñanza tiene que ver con que entendamos que si a un huevo lo rompe una fuerza externa, es porque allí se acaba la vida, pero si lo rompe una fuerza interna es porque allí comienza una vida, lo que nos invita a cambiar pero desde nuestro interior para que renazcamos.

Y es que en ocasiones dejamos o hasta esperamos que factores externos nos afecten y así logremos cambios cuando realmente depende de nuestros impulsos e impactos internos que logremos no solo reaccionar a esos factores sino que a la vez todo sea coherente para nuestro crecimiento. Lo que quiere decir que si deseamos transformaciones debemos generar estas desde nuestros seres interiores.

El Texto de Textos nos revela en Filipenses 3:20, “mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!