No podemos pensar que todas las personas nos van a agradar de la misma forma, pero no por ello debemos discriminar y alejar a algunos seres porque si o peor aun a oponernos a los pensamientos de esas personas considerándoles incluso como innecesarios. Todos tenemos el mismo derecho a pensar y a exponer nuestras ideas y quizá el mayor aporte que le podemos hacer a esos otros tiene que ver con exponer nuestros argumentos que si son solidos le aportarán a ellos o de lo contrario estos nos están aportando a nosotros. En todo caso debemos valorar esos pensamientos diferentes y a la vez comprender que si algunas de esas reflexiones nos molestan no es porque ellos al expresarlas lo logren sino porque nosotros al escucharlas se los permitimos dándole mayor peso del que quizá pueden tener.

Una perla cotidiana nos expresa: “algunas personas son tan falsas, que ya no son conscientes de que piensan justamente lo contrario de lo que dicen”.

Cuentan que cuando la chica llegó extremadamente enojada a su casa, la abuela que regularmente la esperaba para sentarse un rato a dialogar con ella, espero que se calmara y le dijo: – no te enojes, recuerda que la gente no te hace cosas, la gente hace cosas y tu decides si te afectan o no. Por ello no te enojes, incluso entiende que a veces el otro no entiende así le hayamos explicado mil veces, pero quizá no ve o no quiere ver, y no es que sea tonto ni mucho menos malo o indiferente, simplemente es otro y tiene su manera de pensar.

Y es que en ocasiones pensamos que los demás tienen que actuar o incluso reflexionar igual que nosotros sin comprender que ellos son diferentes y que incluso con esas posturas aparentemente opuestas nos complementamos, lo que quiere decir que en vez de enojarnos porque no piensan como nosotros debemos valorarles por ellos, respetando además sus criterios los cuales si nos afectan no es culpa de esos otros sino solamente nuestra.

El Texto de Textos nos revela en Proverbios 15:1, “la blanda respuesta quita la ira; mas la palabra áspera hace subir el furor”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!