El Texto de Textos nos revela en II de Crónicas 16:9, “porque los ojos del Creador contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con él. Locamente has hecho en esto; porque de aquí en adelante habrá más guerra contra ti”.

Con el paso de los años y a medida que logramos una mayor y mejor información al respecto de la vida vamos ingresando al universo diminuto de lo cuántico. Dimensión en donde se profundiza en el sub mundo de los protones, neutrones y electrones que fluyen gracias a una atracción eléctrica la cual registra unos saltos de energía al emitir o absorber radiación. Cuántos que le dan a dichos cambios energéticos un nueva lectura física que en analogía con el campo de la conciencia ha llevado a algunos a creer que alma está contenida en una estructura de micro túbulos en la células cerebrales.

Pero más allá de aceptar o no este postulado si es claro que existe un micro universo interior en donde nuestro ser y especialmente nuestra mente, cual computadora biológica, contiene  una serie de billones de neuronas cuyas conexiones sinápticas actúan como redes de información, por lo que esos microtúbulos que a su vez son componentes del citoesqueleto cumplen un rol preponderante en la organización interna de todas las células eucariotas realizando así numerosas y variadas funciones.

Se dice por ello que nuestra conciencia no solo nace como resultado de nuestras experiencias propias y de nuestros ancestros o memoria de vida, que hace parte de esos intercambios de información que por efectos de la gravedad cuántica mueven estos microtúbulos sino que se consolida gracias a una interacción celular y de comunicación neuronal que en su secreción le da a los neurotransmisores gracias a las vesículas sinápticas distribuidas a lo largo de los axones toda una información para que dichas microscópicas unidades sirvan de canales de transferencia para hacernos más conscientes.

Y aunque no existe consenso científico algunos cabalistas nos invita a que al hablar de nuestra consciencia deberíamos alcanzar una postura menos subjetiva, ya que ella contiene  en si toda la información de lo Creado siendo esta otra propiedad con la que contamos y que nos diferencia de otros organismos biológicos ya que se inscribe dentro de nuestro ADN para transferirnos nuestras características intrínsecas con las informaciones que algunos reconocen como instintivas pero que son realmente divinas.

Lo importante entonces es aceptar que a medida que recogemos más información al respecto de la misma vida, no solo reconocemos lo equivocados que hemos estado históricamente como especie al pensarnos por nuestros desconocimientos e ignorancias milenarias sin el Creador lo cual se deriva en un mundo oscuro de si mismos que requiere atender la omnipresencia, omnisapiencia y majestuosidad de Él para que gracias a ello podamos incluso reconocemos como parte de una vida a la que le pusimos precio cuando solo debemos colocarle nuestro aprecio.

El Texto de Textos nos revela en II de Corintios 4:6, “porque el Creador, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria del Creador en la faz de Jesucristo”.

Oremos para que conscientemente atendamos las manifestaciones del Creador.