Realmente no deberíamos pedirle nada a ella ya que la vida nos lo dio todo. Y es que eso es vivir, el sabernos parte de la misma Creación y sentirnos útiles a esos propósitos. Por el contrario cuando suponemos que la vida debe llenar nuestros deseos nos olvidamos que tenemos todas las capacidades para lograr estos y que además estamos en la obligación de devolverle a la vida aunque sea un poco de lo mucho que nos ha dado y para ello se hace necesario que trabajemos unidos en pro del bienestar general en donde se encuentra implícito nuestro propio bien. Así las cosas la próxima vez que estemos tentados a pedirle al Creador que nos de algo, oremos para que nos despierte nuestra creatividad y así con ella podamos recrearnos mejor con todo lo que nos ofrece la Creación.

Una perla cotidiana de Voltaire nos dicta: “hay momentos en la vida cuyo recuerdo es suficiente para borrar años de sufrimiento”.

Cuentan que en una cotidianidad el creyente se molestó al escuchar a un grupo de fieles que se acercaban a orar en voz alta y en medio de sus suplicas no hacían más que pedirle dinero a su Creador. Así que este espero que estos hicieran un poco de silencio y con su oración elevo al Creador la siguiente petición: – Oh Señor a diferencia de mucho no te pido que me des dinero porque sé que tu no haces el dinero, por ello solo te pido que me des más vida por la cual te agradezco de antemano, ya que se que con las fuerzas que me das a diario es que se me hace sumamente fácil el conseguir dinero.

Desafortunadamente muchas personas recurren a una deidad en la búsqueda de satisfacer algunas de sus necesidades olvidando que nuestro Creador nos dio la vida y con ella todas las posibilidades para que no solo demos satisfacción a esas necesidades y deseos sino también para que nos amemos como pares y al amarnos lograr la plenitud que nos vincula integralmente con la misma Creación.

El Texto de Textos nos revela en Sofonías 2:1, “congregaos y meditad, oh nación sin pudor, antes que tenga efecto el decreto, y el día se pase como el tamo”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!