El Texto de Textos nos revela en II de Crónicas 20:15, “entonces Josafat se puso en pie en la asamblea de Judá y de Jerusalén, en la casa de Jehová, delante del atrio nuevo; y dijo: Jehová Dios de nuestros padres, ¿no eres tú el Creador en los cielos, y tienes dominio sobre todos los reinos de las naciones? ¿No está en tu mano tal fuerza y poder, que no hay quien te resista?”

Si nos vislumbráramos desde una perspectiva de eternidad no enfatizaríamos tanto en la subjetividad de nuestro tiempo y quizá vivenciaríamos un presente eterno continuo, sin pasado, ni futuro. Una suma secuencial de nuestros movimientos que reconociéndoles como instantes nos deben generar una especie de registro fotográfico interior que grabado en nuestra memoria es algo mas recuerdos esos que se funden con nuestro lenguaje para proyectarnos una realidad que obvia el presente y cada aquí y ahora.

Cada día según el giro que al alrededor del sol hace la tierra y cada noche desde la medida  lunar que nos sofoca, intentamos nos demarca un tiempo terrenal, por lo cual una mirada más amplia al universo de estrellas nos puede demostrar que hay otras medidas, otros tiempos y hasta unas diversas visiones con las cuales también podríamos comprender nuestras existencias atemporales.

Nosotros guardamos nuestras historias de vida en ese libro del tiempo que genéticamente nos reitera que hacemos parte de una especie que consolido con sus desconocimientos y especulaciones generales una serie de reflexiones individuales para intentar explicar lo que con su visión limitada y finita parecía imposible de entender. Con lo cual deberíamos asumir que el concepto de tiempo no es más que eso, lo que implica que nuestros planes, disfrazados de expectativas futuras no pueden seguir aislándonos de este aquí y este ahora y de las interacciones que allí se entretejen.

Incluso suponiendo que para el transito por este planeta tenemos solo una determinada cantidad de tiempo se hace necesario degustarlo al máximo entendiendo este presente como una oportunidad que se nos entrega para aprender de aquellas cosas que dentro de este plano debemos vivenciar como crecimientos personales y grupales, lo que nos invita a que cada segundo deba ser utilizado al máximo para que nuestras nuevas interacciones estén plagadas de armonía, esa que debemos traducir como amor.

Vinculo perfecto que nos denota que dentro de dicha temporalidad eterna se nos deben ir alumbrando nuestros entendimientos no tanto para presumir de esos nuevos conceptos de vida, sino para no seguir siendo guiados por tantos desconocimientos que finalmente nos reproducen un caos que le abrogamos al tiempo, pero que solamente seguimos inscribiendo y perpetuando en nuestras mentes y los imaginarios que direccionan estas.

El Texto de Textos nos revela en Efesios 5:8, “porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz (porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad), 10 comprobando lo que es agradable al Señor”.

Oremos todo el tiempo que nos sea posible.