Dentro del mundo de las matemáticas se nos dice que la proporcionalidad se inscribe dentro de la relación que se establece siempre entre dos magnitudes para verificar si sus movimientos se atan a un número en común, lo que hace que esta visión sea muy útil en la resolución de problemas cotidianos. Así, se dice que la proporcionalidad es directa o inversa, pero en el campo de nuestras vidas podemos entender esta proporcionalidad como una especie de armonía que se debe dar para que las diferentes fuerzas proyecten un equilibrio el cual hace que las cosas no sean buenas ni malas sino simplemente directamente proporcionales a lo que necesitamos. De allí que haciendo una analogía podemos hablar de una igualdad de diversas razones por lo menos tres que desde lo negativo, lo positivo y lo neutro logran que esas partes conformen un todo al vincular integralmente cada uno de sus elementos.

Una perla cotidiana de Coelho asegura que “solo una cosa hace los sueños irrealizables y es el miedo a fracasar”.

Cuentan que cuando unos científicos decidieron enviar varios insectos al espacio en la búsqueda de observar sus comportamientos, quedaron impresionados al ver que un grupo de abejas terminaron siendo las más afectadas debido a la no gravedad, ya que al no necesitar mover sus alas para volar estas perdieron la noción de vida y fallecieron, no sobrevivieron. Lo que de alguna forma nos demuestra que nadie ha sido creado para pasar sus vida sin resistencia a algo.

Historia real que puede tener diferentes lecturas pero que queremos enfocar en el sentido de la necesidad que tenemos físicamente de la proporcionalidad, lo que quiere decir que se requiere de la existencia de varias fuerzas incluso algunas opuestas para lograr esa armonía que no siempre implica algo bueno o malo o unos opuestos sino la coexistencia de diversos factores necesarios para nuestras vidas.

El Texto de Textos nos revela en Filemón 4, “doy gracias a mi Creador, haciendo siempre memoria de ti en mis oraciones”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!