El Texto de Textos nos revela en I de Samuel 8:18, “Y clamaréis aquel día a causa de vuestro rey que os habréis elegido, mas Jehová no os responderá en aquel día. 19 Pero el pueblo no quiso oír la voz de Samuel, y dijo: No, sino que habrá rey sobre nosotros; 20 y nosotros seremos también como todas las naciones, y nuestro rey nos gobernará, y saldrá delante de nosotros, y hará nuestras guerras”.

La historia completa que narra este versículo denota cómo nuestros ancestros despreciaron la autoridad suprema del Creador y su reinado, por la búsqueda de alguien que siendo humano rigiera sus destinos. Visión que no solo nos alejo más del Creador sino que llevó a algunos seres que abrogándose derechos, consolidaron su poder engañoso sobre propuestas de poder y fuerza que lentamente fueron incitándoles a disfrazarse de deidades.

Nuestro Padre Celestial es el único que puede conducirnos en la dirección correcta sin embargo esa histórica desobediencia como producto de seguirnos retroalimentando del árbol del conocimiento nos ha llevado a que nuestros criterios de justicia  se separen de los preceptos y mandatos del Creador y por lo tanto, quienes asumen la autoridad, legislen ya no para el bienestar general sino para los intereses de esos pocos que ostentan el poder.

Bajo esa nefasta mirada de investir de autoridad a quienes seducidos por sus egos y bajos deseos no pueden siquiera gobernarse a si mismos, pagamos tributo y le damos de lo mejor de nuestros diezmos a quienes poco o nada comprender el verdadero concepto de servicio: de colocar sus dones en pro de los propósitos universales y de sabernos útiles a la misma Creación. Errados liderazgos que solo nos han llevado a conflictos y guerras.

Adicionalmente quienes llegan a estos escenarios de poder suponen equivocadamente que es la fuerza y la promoción de todo tipo de miedos los que les puedan permitir el perpetuarse en esos cargos, buscando adicionalmente que sean sus herederos consanguíneos los que continúen más que con su modelo de desarrollo, tapando sus malversaciones, en lo que terminan considerando como un derecho casi divino a gobernar, ese que ha llevado milenariamente a algunos de estos mal llamados líderes a sentirse dueños de quienes consideran sus súbditos y que no comprenden como la razón de ser de su reinado.

Y son tales nuestras confusiones que algunos han preferido otorgar ese reinado al astro rey solar y otros a la luna en vez de al único que realmente tiene autoridad y merece nuestra adoración. Así que bajo esa lógica quienes reciben la inmerecida responsabilidad de gobernar a otros deberían comprender que esa tarea es un encargo temporal divino y que incluso si se ve como una supuesta bendición esta no es otra cosa que una deuda por pagar que nos obliga a sabernos servidores de los otros antes que buscar ser servidos.

El Texto de Textos nos revela en Mateo 20:26, “mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, 27 y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; 28 como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”.

Oremos para que nuestro único Rey y Señor sea Jesucristo.