En la mayoría de culturas guerreristas se propone el concepto de fuerza y poder sobre cualquier otro objetivo y no es gratuito que la mayoría de personas que se acogen a dichas creencias prefieran agredir incluso a sus seres queridos en vez de agradarles como debería ser. Para este tipo de visiones la búsqueda de imponer sus criterios y conceptos aun sabiendo que pueden estar equivocados es el único camino, por lo que quienes no quieran hacer parte de ese club de confrontaciones están llamados primero que todo a no atenderles, a no dejarse contagiar por sus continuas replicas adversas y ojala a mirarles con misericordia para ayudarles a transformar esas mentes enfermas que no saben como sanar.

Una perla cotidiana nos comunica que, “debemos enamorarnos de alguien que sepa todo de nosotros y que a pesar de ello quiera estar con nosotros”.

Cuentan que cuando el docente observó como en el descanso le hacían matoneo a una chiquilla que él consideraba su mejor estudiante, espero un rato para ver la reacción de esta que no hizo más que ponerse a llorar, así que una vez se acercó a ella y recriminó a los estudiantes que le estaban agrediendo, le insistió mucho a la chiquilla en la importancia que comprendiera que si alguien nos intenta maltratar debemos recordar que hay algo malo es en ellos y no en nosotros, ya que la gente que esta bien es incapaz de hacerle daño a otros seres humanos.

Y aunque nos parece que aquellas personas que intentan agredirnos porque sí no sufren lo que estamos padeciendo, ello no es cierto, ya que esos seres están viviendo en su ser interior una serie de complejos sentimientos y emociones adversas que los están carcomiendo y que intentan sacarlas de si molestándonos a nosotros, por lo que más que molestarnos con ellos debemos tener misericordia y ayudarles a sanar esos impases.

El Texto de Textos nos revela en el Salmo 92:12, “el justo florecerá como la palmera; crecerá como cedro en el Líbano”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras …

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!