Si hay algo que es continuo y por ende deberíamos asumirlo como coherente son los cambios, los cuales no son solo de carácter físico, aunque estos son los más evidentes debido a que el continuo movimiento hace que unas partículas se adhieran a otras y esa suma de sistemas generan verdaderas transformaciones, algunas más notorias que otras. Lo importante entonces es comprender que esa suma de cambios nos afecta directamente a nosotros siendo necesario el adaptarnos a ellos. Y aunque a algunos los podremos calificar de injustos y por ende adversos, en el fondo todos sirven para que lentamente vayamos comprendiendo esa necesidad de asimilar nuestras necesarias y constantes transformaciones.

Una perla cotidiana de Nietzsche nos asegura que “hay espíritus que enturbian sus propias aguas para hacerlas parecer mas profundas”.

Cuentan que cuando el abuelo quiso enseñarle a su nieto que no debía deprimirse por su pronta muerte, lo llevó al árbol en el que tanto tiempo compartieron y que por ser primavera estaba cambiando de hojas y le recordó lo que tantas veces le había insinuado: – ten en cuenta que las ramas del árbol y las hojas que se caen constantemente son las que siembran nuevas semillas generando en el árbol la posibilidad de renovarse, de renacer, lo que quiere decir que nada realmente fenece sino que todo se transforma constantemente así no seamos capaces de percibirlo.

Incluso los grandes cambios siempre vienen acompañados de una sacudida la cual no significa el fin del mundo sino simplemente el inicio de un nuevo ciclo, por lo tanto deberíamos entender lo adverso incluyendo a la misma muerte como la natural transformación de un ser que ya cumplió con su ciclo biológico terrenal y debe asumir el nuevo periodo ahora en otra posibilidad, lo que humanamente no percibimos, ni entendemos.

El Texto de Textos nos revela en Isaías 55:7, “deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a nuestro Padre Celestial, el cual tendrá de él misericordia, y al Creador nuestro, el cual será amplio en perdonar”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras …

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!