El Texto de Textos nos revela en Éxodo 12:14, “Y este día os será en memoria, y lo celebraréis como fiesta solemne para Jehová durante vuestras generaciones; por estatuto perpetuo lo celebraréis”.

Cuando hablamos de celebrar hacemos referencia a algo concurrido lo que probablemente nos puede indicar la invitación a hacer parte de la comunidad, a integrarnos, a degustar de todo y de todos, termino que a la vez nos lleva a pensar en el deseo y en el placer y con ello las sensaciones que motivan nuestros sentidos y nos llenan de satisfacciones y bienestar. Criterio que contradictoriamente nos ha llevado históricamente a solo buscar aquello que nos satisface y con ello a motivar un egoísmo que nos incita a los excesos y a su vez aunque parezca exagerado a la dimensión de las adicciones, esas que involuntariamente nos convierten en dependientes de ese tipo de búsquedas y luego presas de dichas decepciones y depresiones.

Una buena parte de nuestras fiestas nos incitan a relajarnos, distraernos, pero no a aislarnos para dedicarle lo mejor de nuestro tiempo al Creador con lo cual adicionalmente perdemos la posibilidad de agradecerle y alabarle, prefiriendo de alguna manera el ruido de nuestros espacios mercantiles que disfrazados de festejos nos inyectan algunos placeres regularmente momentáneos que solamente nos provocan la necesidad de más y nuevos satisfactores haciéndonos dependientes de ese tipo de alternativas.

No es gratuito que estemos plagados de adicciones que solamente explican la perdida de dialogo con nosotros mismos y nuestros entornos pero sobre todo con el Creador, ya que cuando no le reconocemos como parte fundamental de nuestra existencia y por lo tanto su Espíritu y Guía no esta en medio de nosotros para darle sentido a nuestras vidas las cosas se nos salen de rumbo teniendo que llenarnos de otras distorsiones que solamente nos promueven más y más vacíos existenciales.

Hay muchas cosas por celebrar especialmente por la vida esa que nos reproduce la satisfacción y el placer de reconocer que Él esta con nosotros, que siempre nos acompaña si nosotros así lo queremos, por lo que la vida es toda una fiesta a su lado. Así que quienes necesitan otro tipo de festejos en donde incluso ingieren licor u otro tipo de motivadores emocionales, simplemente denotan que no encuentran en su existencia el placer que significa compartir.

Hay muchas razones para celebrar lo que no quiere decir que no tendremos momentos de tristeza, sino simplemente que sabemos que para cada una de dichas situaciones contamos con su compañía y respaldo. Entender entonces que lo que debemos celebrar es que Él siempre esta a nuestro lado incluso para protegernos de aquellos espacios en donde parece el mal nos acecha, es llenarnos de esperanza con la certeza que algún día todos entenderemos que tenemos muchos motivos diarios para agradecer y alabar.

El Texto de Textos nos revela en Marcos 6:14, “oyó el rey Herodes la fama de Jesús, porque su nombre se había hecho notorio; y dijo: Juan el Bautista ha resucitado de los muertos, y por eso actúan en él estos poderes. 15 Otros decían: Es Elías. Y otros decían: Es un profeta, o alguno de los profetas”.

Oremos para celebrar a cada momento nuestro encuentro con Jesucristo.