El Texto de Textos nos revela en Isaías 59:20, “Y vendrá el Redentor a Sion, y a los que se volvieren de la iniquidad en Jacob, dice el Creador. 21 Y este será mi pacto con ellos, dijo Jehová: El Espíritu mío que está sobre ti, y mis palabras que puse en tu boca, no faltarán de tu boca, ni de la boca de tus hijos, ni de la boca de los hijos de tus hijos, dijo Jehová, desde ahora y para siempre”.

Hay quienes hablan de un Yosotros para incluirnos a todos como creyentes pero no reconocen a Jesucristo sino como un simple gran maestro y hasta le comparan con algunos lideres religiosos del mundo, esos que para ciertas creencias se convirtieron en profetas, guías espirituales y hasta deidades. Debate de fondo, que históricamente incluso ha intentado desvirtuar su nacimiento en un pesebre, su existencia en esta tierra y hasta su muerte, todo porque seguimos pensando más desde nuestro ego.

No es fácil el entender a Jesucristo como el Creador que se humano y vino a salvarnos, para ello incluso se requiere de nuestra única guía: el apoyo del Espíritu Santo el cual además a su lado nos permite retornar a ese espacio celestial del cual salimos producto del pecado, el mismo al que por nuestra propia voluntad y Fe podremos volver a acceder.

Por lo tanto como creyentes debemos de ver en Jesucristo a esa luz que ilumina nuestro diario camino el cual como único mandato nos pide dejar de retroalimentarnos del árbol del conocimiento del bien y del mal para alimentarnos de Él, el pan y Árbol de Vida, la fuente que nos permitirá no volver a tener deseos y sed de este mundo, en donde tristemente nos cuesta mucho el nutrirnos de los frutos originales del amor, vinculo que nos integra con ese fluir universal.

Seguir confiando en luces artificiales que nos llevan a pensar que tenemos la capacidad mental de crear diferentes tipos de energías, aparentemente limpias y que con esa luz solar y sus paneles satelizados incluso podemos transformar este mundo para seguir actuando a nuestro acomodo, o hasta suponer que modernas y extensas naves especiales van a darnos la solución de vida, para que las nuevas generaciones tengan otras posibilidades de subsistencia en otros planetas, es algo mucho más complejo, que aceptar por fe que el nos dio vida eterna y en abundancia.

Deberíamos más bien ampararnos en esas mismas visiones científicas para que cual rayos infrarrojos abriéramos nuestras mentes para ver y entender que nuestra oscuridad y vacío se llena es con el amor que Él nos demostró cuando se hizo hombre logrando con sus mensajes vencer por nosotros ese pecado que nos lleva a la muerte producto de nuestra desobediencia. Todos tenemos el derecho a vivir así algunos no creyentes esten decididos a buscar nuestra extinción.

El Texto de Textos nos revela en Mateo 2:1, “Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle. Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él. Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo”.

Oremos para que Jesucristo ilumine nuestros diarios pasos.