Probablemente la pregunta en medio de sociedades convulsionadas por el engaño y en donde valores como el respeto y la fidelidad parecieran no tener importancia nos parece hasta normal pero de eso no se trata, por el contrario el verdadero enfoque de esta reflexión es invitarnos a que encontremos a diario nuevas motivaciones para degustar la vida pero sin tener que cambiar las personas con las cuales compartimos nuestras coexistencias. Y es que cambiando nosotros las posturas que asumimos y que debido a la rutina y a nuestras propias expectativas no concuerdan con la realidad que nos asfixia, vamos perdiendo el sentido y los propósitos de nuestras vivencias.

Una perla cotidiana de Ortega y Gasset nos recuerda: “dime como te diviertes y te diré quien eres”.

Cuentan que en una ocasión el terapeuta le recomendó al hombre que se consiguiera una amante, molesta su mujer le hizo un fuerte reclamo a lo que este le dijo: – para mi una amante es buscar lo que nos apasiona, lo que nos motiva y debe ocupar nuestra pensamiento, por lo tanto lo invite a dudar de todo lo que le estaba sucediendo, de todo lo que le generaba miedo para vivir plenamente y que gracias a esa amante le pudiera encontrar el verdadero amor a la vida.

Y es que aunque el concepto es confuso y se supone que una amante es una invitación a serle infiel a nuestra pareja con otra mujer, lo cierto es que debemos buscar todo aquello que nos incite a amar nuevamente la vida, que nos saque de las rutinas, que nos haga alejarnos de tantas desmotivaciones que nos contaminan y nos provoquen nuevas y mejores posibilidades para degustar y amar lo que somos, tenemos, hacemos y a las personas con las cuales coexistimos.

El Texto de Textos nos revela en Juan 19:30, “Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!