Todos los extremos son complicados dicen los que saben de la vida, como una forma de invitarnos a que busquemos la armonía en cada acción, pensamiento o palabra que vivenciemos, lo que a la vez nos invita a buscar andar al lado de aquellas personas que nos aporten y no de quienes nos aparten y nos hagan retroceder en nuestras posibilidades de ser mejores. Incluso debemos buscar a diario a todos esos seres humanos que admiramos y que son dignos de emular y no tanto de personas que por sus comportamientos y acciones generan desprecio y molestia en los demás. Hay entonces que seleccionar muy bien las personas con las cuales nos juntamos no sea que nos peguen sus malos vicios y terminemos siendo peor que ellos.

Una perla cotidiana nos expresa: “los arboles cambian sus hojas pero no sus raíces”.

Cuentan que en una cotidianidad el entrenador quiso enseñarle a sus guiados a que entendieran que si querían ser grandes deportistas tenían que juntarse con personas que tuvieran similares perspectivas y para ello tomó un puño de azúcar y de sal y lo revolvió y se lo tiró a las hormigas, por lo que mientras sus dirigidos observaban lo que sucedía les dijo: – el azúcar y la sal se pueden mezclar pero las hormigas rechazan la sal llevándose solo el azúcar, ello nos invita a seleccionar las personas correctas que le den disfrute y crecimiento a nuestras existencias.

Es bien sabido que la pedagogía popular nos dice “dime con quien andas y te diré quién eres” como una forma de denotarnos que si andamos con maleantes seguramente aprenderemos las mañas de ellos, siendo necesario buscar andar con aquellos seres que nos aporten, nos motiven para ser mejores y a la vez le den mejores sentido de vida a nuestras coexistencias.

El Texto de Textos nos revela en Levítico 19:17, “no aborrecerás a tu hermano en tu corazón; razonarás con tu prójimo, para que no participes de su pecado”.

Aquí y ahora, tenemos la oportunidad de decidirnos por valorar el aprendizaje que nos ofrecen nuestras…

COTIDIANIDADES…

¡nos transformaremos!