El Texto de Textos nos revela en Levítico 2.13, “Y sazonarás con sal toda ofrenda que presentes, y no harás que falte jamás de tu ofrenda la sal del pacto de tu Creador; en toda ofrenda tuya ofrecerás sal”.

Todos tiene una utilidad así no nos parezca, lo que nos insinúa que nosotros cumplimos con un propósito y que debemos ejecutar esas labores fundamentales con las cuales colocamos nuestro grano de arena para la armonía del planeta. Desde esa mirada todo tiene un para qué y todo cumple con un plan divino así en nuestros desconocimientos no atendamos esta premisa. La sal por ejemplo para algunos puede ser vista desde sus malos augurios como algo nocivo mientras que otros ven ella un medio eficaz de conservación de alimentos.

Que bello seria que sabiéndonos útiles a la Creación dedicáramos nuestras mejores horas a hallarle el sentido real a nuestras existencias y como partículas del gran espacio al movernos el combinarnos armónicamente, recreándonos en nuestras realidades que se integran e incorporan a un sistema dinámico al que pertenecemos. Lo que nos invita a encontrar nuestros dones y a través de ellos el cómo servir mejor a la creación. Cada movimiento e incluso expresión acciona esa energía que hace que  interactuemos con nosotros y el todo.

Reflexionar sobre el valor de cada molécula de cada letra y su luz o energía gracias a entender que todo se desarrolló a partir de dicha movilidad Superior, implica atender nuestras palabras esas que accionan un mundo que requiere  que le encontremos unos sanos y sabios propósitos a nuestro mismo lenguaje, vinculándonos a través de toda nuestra composición, características y propiedades. Somos fragmentos de ese ser total el Ein Sof, lo que nos invitan a usar ese lenguaje y sus letras para que el aín que es lo eterno y el yo, aní, que es la forma temporal se unan manifestándose en nuestras existencias.

En la profundidad de nuestras palabras se encuentra ese sentido raizal del cual se derivan nuestras mismas realidades, esas en las que nos recreamos y que tienen un propósito así nosotros no se lo hallemos, uno que nos incita a coexistir de una forma mas equilibrada, armónica y consciente.  Todo movimiento activa nuestras percepciones y por ende a través de nuestros sentidos capturamos apartes de la información de este con lo cual nos interrelacionamos con lo que se encuentra a nuestro alrededor. .

Por ello no perdamos de vista que si la sal se vuelve insípida, pierde su fuerza, sus propiedades y por ende ya no sirve para nada lo que hace que al no ser útil no esta cumpliendo las finalidades de la Creación de la misma manera que si la lámpara se oculta ya no ilumina y pierde su sentido. Así que debemos ser fieles a lo que somos, útiles para cumplir con los propósitos para los cuales fuimos Creados lo que se traduce en que como creyentes estamos llamados a trasformar nuestras vidas y luego trasformar nuestros entornos con nuestro sano y sabio ejemplo.

El Texto de Textos nos revela en Marcos 9:50, “Buena es la sal; mas si la sal se hace insípida, ¿con qué la sazonaréis? Tened sal en vosotros mismos; y tened paz los unos con los otros”.

Oremos para que con nuestras constantes palabras alabemos al Creador.