El Texto de Textos nos revela en Deuteronomio 4:29, “Mas si desde allí buscares a Jehová tu Creador, lo hallarás, si lo buscares de todo tu corazón y de toda tu alma.30 Cuando estuvieres en angustia, y te alcanzaren todas estas cosas, si en los postreros días te volvieres a Jehová tu Creador, y oyeres su voz; 31 porque el Creador misericordioso es Jehová tu Dios; no te dejará, ni te destruirá, ni se olvidará del pacto que les juró a tus padres”.

Somos fruto de un intercambio de información que inconscientemente nos forma y con el que de alguna manera conscientemente nos relacionamos con lo demás, reprogramación histórica que sin embargo nos involucra en un modelo de vida altamente competitivo que no solo nos desconecta cada vez más del Creador y sus preceptos, quitándole el sentido trascendente a nuestras vidas, sino que además cual autómatas nos lleva a actuar sin pensar.

Se trata entonces de reorientar algunas de esas costumbres y hábitos en la búsqueda de convivir fraternalmente revisando esa información y sus programas grabados en nuestro ser inconsciente colectivo con el cual nos retroalimentamos, al punto de reproducir aun sin querer una serie de comportamientos agrestes que incluso atentan contra nosotros mismos y la vida en general. Tarea diaria que nos incita a cambiar ese molde mental inconsciente y pecaminoso en donde lo único que parece importar son los resultados financieros, los mismos que nos han llevado a presuponer que con dinero todo se puede.

Y es que si toda acción tiene una reacción esa misma lógica inconsciente nos recuerda que se hace necesario desprogramarnos de esa visión egoísta para llenarnos de toda la información divina que nos entrega la Palabra del Creador para nutrir así nuestras existencias de su amor y su Luz y con esos insumos transformar nuestras interacciones y relaciones en la búsqueda diaria de hacernos realmente conscientes de todas esas inconciencias que por siglos han desorientado nuestras búsquedas.

La Biblia nos ofrece una transformación que siendo individual debe afectar lo general para que luego nuestras relaciones sociales mejoren o de lo contrario nuestras nuevas generaciones seguirán reproduciendo ese molde pecaminoso evitando que podamos disfrutar de un mundo que aunque en ocasiones descalificamos por nuestras propias acciones incorrectas, realmente es maravilloso, eso si al asumir los propósitos celestiales.

Reprogramar nuevos hábitos en nosotros, ahora conforme a los mandatos divinos en la búsqueda de cambiar todos aquellos que históricamente han atentado contra la vida pese a que hay quienes los califican de normales, implica no solo identificarlos, corregirlos, enmendar los efectos de estos, pero sobre todo lograr provocar una nueva visión consciente de la vida en donde el amor oriente nuestras coexistencias.

 

El Texto de Textos nos revela en I de Corintios 2:7, “más hablamos sabiduría del Creador en misterio, la sabiduría oculta, la cual el Creador predestinó antes de los siglos para nuestra gloria, la que ninguno de los príncipes de este siglo conoció; porque si la hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de gloria. Antes bien, como está escrito: Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que el Creador ha preparado para los que le aman”.

Oremos para trasformar hábitos inconscientes que atenten contra la vida.