El Texto de Textos nos revela en II de Reyes 20:9, “respondió Isaías: Esta será la señal del Creador para ti, de que el Creador hará lo que ha dicho: ¿avanzará la sombra diez grados o retrocederá diez grados?”

Al hablar de una luz superior podríamos entender que hacemos parte de una inferior a través de la cual se refleja una realidad, la misma que parte de la existencia de un espacio oscuro para que allí pueda irradiar y proyectar sus rayos. Pantalla interior que cual vacío llenamos con todo tipo de imágenes pre concebidas que reconocemos como anhelos, deseos, recuerdos, expectativas, en fin, costumbres, mitos y hasta ritos, que si bien nos orientan hacia una trascendencia de la que suponemos venimos, también nos distrae de la verdadera posibilidad de reintegrarnos a nuestro estado original.

No perdamos de vista que todo inició cuando nuestro Creador dijo: hágase la luz, yehi, יְהִי אוֹר o déjalo ser, poder que llevado al mismo nombre hebreo Yahweh, יהוה, implica de alguna forma que los humanos no podemos crear materialmente con palabras, sino simplemente recrearnos con ellas, por lo que nuestra realidad es simplemente un reflejo de esa luz אור, que como símbolo de vida, de alegría y de liberación, nos puede otorgar un verdadero significado de nuestras coexistencias si nos acercamos a ellas a través de la Palabra Creadora, esa que está en las escrituras.

Hacernos conscientes de esta perspectiva, despertarnos a esa realidad, entrar en vigilia, vitalidad o vigor, es por lo tanto alejarnos de toda esa oscuridad que nos mantiene sometidos y esclavizados sin comprender siquiera el valor de nuestras vidas para reconectarnos al presente eterno y continuo imperceptible, sí a nuestros sentidos que nos proyectan hoy esas imágenes planas medio iluminadas por el sol, lo que a su vez solo nos refleja una parte mínima de lo exterior, perspectiva impresa en nuestro ser como presente pasado, que con sus fotografías reconocemos como nuestra única verdad.

Recordemos que nuestro proceso mental que captura estas imágenes las compara y clasifica teniendo como referencia un ordenamiento lingüístico confuso para el que nos forman desde el mismo vientre de nuestras madres. Por ello es que la información que capturamos debe coincidir con la que ya tenemos para que esos conceptos limitados y finitos nos proyecten dicha realidad. Más con esos imaginarios e ilusiones es que vamos consolidando nuestras vidas y las relaciones que a diario allí se dan.

Por lo tanto al recrearnos en la Palabra del Creador nos religamos a Él consolidando una relación que nos vincula e integra fuertemente. Luz Divina de la que nos separamos voluntariamente pero a la cual pertenecemos y a la que podemos acceder gracias a otra serie de nuevas impresiones, que aun sin ser muy claras, reclasifiquen nuestras propias abstracciones mentales para irnos demostrando que hay otra realidad a la que también podemos vincularnos si nos dejamos guiar por el Espíritu Santo.

El Texto de Textos nos revela en Efesios 5:15, “Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, 16 aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos”.

Oremos para poder aprovechar este continuo presente eterno para integrarnos a la Creación.