El Texto de Textos nos revela en Proverbios 4:23, “Por sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque de él mana la vida”.

Cuando se piensa o se hace filosofía al respecto de la vida, nos examinamos y proyectamos contrargumentos relacionados en ocasiones a nuestros propósitos trascendentes, que si bien están expresados en la Biblia, regularmente los confrontamos desde diferentes punto de vista al fijarnos incluso como objetivos otras diarias búsquedas que sin embargo nos conducen incoherentemente más al malvivir y a desgastarnos en esfuerzos y placeres momentáneos que nos alejan de lo verdadero de nuestro Creador.

Históricamente la mayoría de las filosofías siguen replicando una serie de explicaciones intelectuales que solo nos llevan a intentar ajustarnos o adecuarnos a los dictámenes que ese milenario modelo mental mercantil nos insinúa. Y aunque algunas de esas propuestas nos proyectan un camino hacia el bien vivir regularmente plagados de esas confusiones nos quedamos en las orbitas de los apegos, ilusiones y proyectos que poco tienen que ver con nuestro crecimiento como especie.

Lo importante es mantenernos seguros en la Palabra del Creador y no dejarnos confundir por otras visiones que incluso disfrazadas de experiencias espirituales, nos contaminan con expectativas o recuerdos, que finalmente nos quitan la posibilidad de sentirnos amados y más aún la de sabernos satisfechos con nuestras vidas. Probablemente por ello quienes se dejan guiar por algunas de estas filosofías van descubriendo que tras esos ideales perdemos los verdaderos bienes que debemos adquirir en este mundo los cuales poco tienen que ver con los que comercialmente nos venden como prioritario.

Es entonces el amor no como emoción y menos como placer sino como vinculo y fluir divino el que nos puede aportar más para cogobernarnos, guiándonos hacia el camino indicado evitando así el mezclarnos en dilemas de sustancias químicas que aunque activan nuestro cerebro no pueden ser las que inconscientemente lideren nuestra voluntad ya que ese tipo de reacciones emocionales son solo llamados de atención para que actuemos coherente.

Bajo esa mirada la Biblia nos ofrece una buena filosofía de vida, una que potencializa nuestras fortalezas como hijos del Creador y nos coloca al servicio de la misma humanidad, logrando con ello armonizar todo ese cúmulo de ideas, sensaciones y creencias que tenemos al respecto de nuestra existencia, para que con esa visión trascendente nos llenemos de motivaciones guiados eso sí siempre por esos principios y valores Bíblicos que nos permiten relacionarnos correctamente con el todo .

El Texto de Textos nos revela en II de Corintios 5:7, “Vivimos por fe, no por vista.

Oremos para que nuestra filosofía de vida sea el amor y el servicio a nuestros próximos.