El secreto para alcanzar la armonía es aprender a fluctuar en medio de entornos cambiantes que si bien nos afectan no debemos dejar que nos infecten.

 

Una perla cotidiana nos motiva a “reconocer que el dilema no es el estrés y la depresión sino el mantenerse sumergido en ellos”.

 

Cuentan que en una cotidianidad el padre le dijo a su hija: – evita el prometer cuando estes feliz, deja de responder si te sientes enojada y proponte no tomar decisiones si te sientes triste.

 

El Texto de Textos nos revela en Romanos 12:9, “Aborrezcan el mal; aférrense al bien”.

 

Valoremos más nuestras COTIDIANIDADES… ¡Transformándonos!