El Texto de Textos nos revela en Habacuc 2:4, “he aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá.Y también, el que es dado al vino es traicionero, hombre soberbio, que no permanecerá; ensanchó como el Seol su alma, y es como la muerte, que no se saciará; antes reunió para sí todas las gentes, y juntó para sí todos los pueblos.

La confianza se traduce en fe, lealtad y seguridad y de alguna forma esa visión nos conecta como principio en la búsqueda de mantenernos firmes en unos propósitos, lo que hemos confundido con estabilidad económica y social que aunque es necesaria, nos ha desenfocado tanto que obviamos que cohabitamos en un mundo que nos provee de todo lo que necesitamos a diario pese a que nosotros no solo queremos más sino que nos ocupamos que otras personas y especie tengan ese mismo bienestar.

Y es que por dolorosos que nos parezcan algunos momentos o hasta por inmerecidos que consideremos ciertos sufrimientos no por ello podemos perder nuestra confianza en el Creador, ya que ella en esos momentos nos permite el ejercitar nuestros músculos espirituales y provocarnos más n fe, la misma que nos ayudará a vislumbrar esas situaciones complejas como verdaderos desafíos de crecimiento, habilidad que si nos permitimos desarrollar nos ayudará además a entender incluso  intelectualmente lo que se nos quiere enseñar.

Confiar en el Creador como no los expresa su Palabra es sabernos inmersos en un mundo de ilusión y en permanente cambio en donde no entendemos lo que es la armonía y menos algunas lecciones a las que nos sometemos producto de unas expectativas, que siempre desean más y tras esas búsquedas terminan aislándose mucho más de la fuente de vida, la misma que cuida de nosotros a diario siendo necesario que nuestro libre albedrio se someta a Él.

Atender las experiencias adversas de terceros nos deberían servir para superar esos senderos y acogernos voluntariamente a la palabra de nuestro Creador, confiados a sus preceptos y mandatos, firmes a sus manifestaciones incluso a pesar del posible dolor que como llamado de atención podemos percibir en algunos instantes. Tengamos en cuenta que Él siempre nos llena de su amor para que pasadas dichas circunstancias mal calificadas como adversas no solo salgamos más que fortalecidos en nuestra fe sino además en el conocimiento de Él como Creador.

La Biblia nos expresa que todo tiene un propósito y descubrir el para qué de cada circunstancia es una bella tarea cotidiana que debemos asumir para comprender que Él está siempre ahí, con nosotros por lo que una vez que comenzamos a poner en práctica todo lo que significa el confiar Él nos retribuye dicha lealtad guiándonos hacia un sentido de vida que con su armonía y tranquilidad nos denota la trascendencia que debemos lograr a través de nuestra existencia terrenal.

El Texto de Textos nos revela en II de Timoteo 4:7, “he peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida”.

Oremos para mantenernos leales a la confianza del Creador.