El Texto de Textos nos revela en Isaías 41:29, “He aquí, todos ellos son falsos; sus obras inútiles, viento y vacuidad sus imágenes fundidas”.

Él nos creo con su palabra y nos permite recrearnos en ella por lo que el sabio uso de estas deberían proporcionarnos realmente un manantial de reposo. Sin embargo al no tomar estas de la fuente de agua viva nos alejamos de todo lo sano, bueno, grato, servicial y fraternal que a través de estas nos ofrecen nuestros entornos. Bajo esa mirada cada signo y símbolo con sus destellos hecho expresión debe iluminar nuestras coexistencias para que con esa sabiduría de la Palabra re enfoquemos nuestros días en la dirección correcta.

Atender esas luces inspiradoras de cada uno de esos sonidos de vida nos puede llevar a ver en el séptimo día, no solo una motivación de reposo de acuerdo a lo expresado por nuestro Creador sino además a ser más conscientes de lo que somos y del lugar que ocupamos en este mundo. Zayin, ז, como la séptima letra del alfabeto Hebreo implica para algunos el recordar permanentemente al Creador y para ello esa invitación al descanso sabatino, en un espacio para reconocernos como hijos del Creador necesitados de Él siendo por ello prioritario el dedicarle por lo menos un día totalmente a Él.

Es por ello que Zayin representa también el discernimiento, el libre albedrío y el poder de decidir hacer algo o no. Se trata entonces de recrearnos en su Palabra repasando esta a diario pero más el llevar dichos preceptos a nuestras acciones para asumir cada situación y nuestras responsabilidades desde esa guía frente a todo lo que se nos presenta. Dichos destellos aclaran nuestras ideas incluso al respecto de metas y objetivos en los cuales el camino a tomar debe estar enfocado siempre en el Creador y la vida eterna.

Por ello a través del símbolo de Zayin los estudiosos entienden esa necesidad de alimentarnos por lo menos en el séptimo día de la Palabra del Creador. Por lo que asumiendo o no lo las chispas que nos arrojan estas y otras letras en su todo, si es claro a través de cada letra original y más de esta que simboliza una espada o un cuchillo, que dicha palabra rompe nuestro ser y con su fuerza, victoria y poder nos lleva a asumir las batallas del día a día desde lo espiritual.

Incluso cada nuevo significado asumido como debe ser nos posibilita si así lo deseamos el poder recordarle a nuestros entornos a través de nuestras palabras que somos a imagen y semejanza de un Creador, que tenemos la posibilidad de crear a través de su Palabra y de recrearnos en estas imágenes sonoras que a su vez deben reenfocarse hacia su Luz para que a diario revelándosenos sus manifestaciones y propósitos repasemos en ellas el ideal de sabernos hijos del Creador y por ende útiles a su obra.

El Texto de Textos nos revela en Lucas 8:25, “y Él les dijo: ¿Dónde está vuestra fe? Pero ellos estaban atemorizados y asombrados, diciéndose unos a otros: ¿Quién, pues, es éste que aun a los vientos y al agua manda y le obedecen?”

Oremos para que cada palabra nos recuerde los propósitos por los que fuimos Creados.