En sociedades en donde la ingratitud parece proliferar es más lo que descalificamos a esos otros siendo necesario que la vida nos cualifique y enseñe al respecto.

Una perla cotidiana nos reitera que, “sólo hay una especie de amor, aunque experimentamos mil formas diferentes para comprenderlo”.

Cuentan que en una cotidianidad la abuela viendo a su hija impaciente al no saber cómo controlar a su hijo le dijo: – Hasta que no crías a tus hijos no sabes todo lo que debes a tus padres.

El Texto de Textos nos revela en Salmo 103:13, “Como un padre se compadece de sus hijos, así se compadece el Creador de los que le temen”.

Valoremos nuestras COTIDIANIDADES… ¡Transformándonos!