El Texto de Textos nos revela en Jueces 10:6, “pero los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos de Jehová, y sirvieron a los baales y a Astarot, a los dioses de Siria, a los dioses de Sidón, a los dioses de Moab, a los dioses de los hijos de Amón y a los dioses de los filisteos; y dejaron a Jehová, y no le sirvieron”.

Aunque tenemos diversas creencias si uno hila delgado en la mayoría de ellas quizá puede encontrar una esencia: a un único Creador que fluye en medio de esa diversidad de percepciones. Padre amoroso y rey que permite tal vez que tras dichas confusiones vayamos encontrándonos con sus manifestaciones y poco a poco reencontrándonos con su deidad. Se trata eso sí de discernir en medio de tanta variedad y de dejar lograr con dicha búsqueda el complementarnos, lo que no quiere decir el asimilarnos a unas costumbres paganas sino el hacernos parte integral de Él.

De todo aprendemos y cualificándonos de algunas de esas creencias podríamos encontrar aprendizajes en la cultura Hindú y sus cuatro Vedas, esas que también se transmitieron oralmente durante siglos antes de ser escritos en el Rig Veda, textos que contienen una de las formas más arcaicas del sánscrito, en donde reposa el Yagur Veda o libro de los sacrificios; el Sama Veda con sus himnos y el Atharva Veda en donde esta la teología o filosofía de quienes predican esta visión de vida.

Caminos que en su fondo y con una mirada respetuosa no es que nos induzcan a practicar Yoga u otra serie de hábitos de meditación que usan el símbolo OM como mantra que se pronuncia AUM, sino que nos llevan al mundo de lo sagrado en donde hasta las religiones dhármicas como el hinduismo, budismo, jainismo, brahmanismo, sijismo y taoísmo, le dan un nombre a ese ser: Brahma, que siendo una fusión entre lo divino y lo intelectual nos recuerda que no aparecimos de la nada sino que fuimos creados.

Son creencias es cierto, que hacen que quienes usan el saludo námaste como una expresión de buenos deseos que impone además reverencia hacia la otra persona y por ello se inclinan, atiendan que esta cultura del Vaishnavismo o Narayanan los lleve al concepto de un dios supremo, quien produjo a Brahma y Shiva, paralelo con ese ser  Brahmā  que en su evolución y desarrollo fue el primer ser viviente creado, miembro de la Trimurti o tres formas que son quienes le conforman: Creador, preservador y destructor.

Así que sin entrar en el debate de estas creencias y aun sin aceptar sus credos y comprendiendo que no hay mas dioses como tales siendo eso si respetuosos con esas estructuras religiosas nuestro pensamiento aun el pagano nos invita a hablar de un Creador del que aprendemos incluso a través de nuestras diversas costumbres y que en su fondo pretenden llenarnos de bienestar y salud, visión que en el fondo cumple el objetivo que entendamos que hay un Creador Supremo a quien nos debemos.

El Texto de Textos nos revela en Marcos 7:7, “pues en vano me honran, enseñando como doctrinas mandamientos de hombres”.

Oremos para denotarles a otros credos que hay un solo Creador.