De acuerdo al testimonio de vida de Jeison Aristizabal somos infelices porque poco valoramos todo lo que la vida nos ofrece.

Se trata de apreciar lo que tenemos en vez de estar esperando lo que nos falta y es que aunque nos cueste entenderlo tenemos todo para ser felices, así sigamos colocándole precio a la vida.

Solo hay sentido de la vida cuando se es grato y Jeison y su madre saben muy bien de ello pese a que en su niñez cientos de personas le denotaron un camino opuesto a lo que él logro.

Es necesario vivir agradecidos con todo lo que somos, tenemos, hacemos y con las personas con las que convivimos y es que en vez de buscar lo que nos preocupa deberíamos ocuparnos de todas las potencialidades con las que contamos y que muchos nunca descubren por quedarse en quejas, reclamos, envidias y sentimientos adversos.

Sí la felicidad comienza en ayudar, en dar, en compartir, en entregar ya que tenemos mucho para ofrecer a esas personas que están a nuestro alrededor, nuestros próximos, en ese aprendizaje la familia juega un rol más que importante, siendo este el primer entorno en donde comienza nuestra realización de vida

No perdamos entonces la capacidad de soñar, sí los limites de los sueños se los coloca uno mismo así que hay que construir nuevos sueños persistiendo en ellos asumiendo que será fácil empezar, pero lo complejo es continuar y no desfallecer, como en su caso lo ha hecho Jeison.

El Texto de Textos nos revela en I de Corintios 10.24, “nadie busque sus propios intereses sino los del prójimo”.

Valoremos nuestras COTIDIANIDADES… ¡Transformándonos!