El Texto de Textos nos revela en I de Crónicas 16:34, “aclamad al Creador, porque él es bueno; porque su misericordia es eterna”.

El termino gracias nos incita a la benevolencia y a obtener algo sin siquiera merecerlo, por lo cual deberíamos aceptar que hemos recibido todo, la vida y lo que ella significa sin merito alguno. Lo que denota que somos ingratos cada vez que no valoramos tan grande don. Postura que debe extenderse a nuestros ancestros y padres que han dado lo mejor de si mismos para nuestras existencias. Incluso si recapitulamos más allá de nuestra memoria podríamos encontrar allí apartes de todas esas acciones que hacemos y que no se podrían lograr sin el apoyo de alguien o de algo.

Con todo y ello somos ingratos y en el caso Espiritual es más que notorio. No solo porque desconocemos al Creador que nos otorgó la posibilidad de vivir, sino también todo lo que hace a través de sus manifestaciones diarias para que vivamos aun desconociendo el todo de tan maravilloso regalo. Vida en la que encontramos todas las condiciones necesarias para poder levantarnos cada mañana y compartir con todo un mundo al que nos debemos pero que por esa falta de gratitud poco valoramos.

Sumado a ello, nos alejamos del Creador desobedeciéndole y pecando, lo que hizo que Él mismo se humanara si se hiciera hombre y a través de la vida de Jesucristo nos mostrará un camino plagado de perdón y reconciliación el cual sin embargo no seguimos pese a que a través de su Espíritu nos dejo esa su gracia. Lo que implica un doble motivo para enfatizar nuestra gratitud para con Él la cual debemos demostrar dando lo mejor de nosotros y lógicamente amando a nuestros próximos.

Sin embargo no solo nos cuesta tener sentimientos de reconocimiento para con los demás y nuestro Creador y por ende el nivel de amor o estima que deberíamos profesar por ellos no es tan fuerte como debe ser. En el fondo estamos prestos a recibir y pedir más de lo que necesitamos y bajo esa premisa se fundamenta equivocadamente nuestra actitud. Lo que quiere decir que debemos generar un cambio para que de forma natural comencemos a dar más siendo la gratitud el primer escenario para denotar dichas transformaciones interiores.

Probablemente por ello solo somos gratos con nuestros padres con el paso de los años cuando ya somos como ellos progenitores y allí si entendemos todos los esfuerzos que debieron hacer estos para sacarnos avante. Propongámonos entonces consolidar en nuestro día a día acciones que denoten nuestra gratitud y que por lo tanto, nos permitan reconocer que solo gracias a los aportes de los otros podemos ser, ya que esa gracia como don del Creador hace parte esencial de nuestros seres.

El Texto de Textos nos revela en Efesios 2:8, “porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don del Creador; no por obras, para que nadie se gloríe. 10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales el Creador preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”.

Oremos para que la gratitud moldee nuestros pensamientos.