El Texto de Textos nos revela en Deuteronomio 6:4, “Oye, Israel: Jehová nuestro Creador, Jehová uno es”.

Mucho se habla al respecto de cómo llamar o invocar a nuestro Creador ya que su nombre es impronunciable. De acuerdo al tetragramaton YHWH que forman originalmente estas cuatro letras hebreas en donde no hay vocales se nos insinúa llamarle HaShem que viene de la visión rabínica Shem Hameforash, que termino siendo una característica de Él que hace referencia a las cuatro letras, yud-hey-vav-hey, יהוה, visión extraída de la Torá.

Sin embargo las dos pronunciaciones más comunes son Jehová, usada por el mundo latino desde el siglo XVI o Yahvé, con la cual se agregan vocales en busca de una interpretación más literal. Más hay quienes sugieren que nuestras bocas no deben pronunciar dicho nombre sagrado y por eso nos hablan de D’s, referencia que aparece miles de veces en la Biblia y que ha incitado a usar una variedad de seudónimos, como Adonai o Señor, Elohim o D´s o HaShem, el Nombre.

Hay quienes también aducen que la raíz de este termino significa ser, contexto original del concepto Yo Soy, el que Es, o aquel que trae el ser a la existencia. Y el tema es tan profundo que hay quienes replican que el nombre en sí mismo tiene poderes mágicos, idea que es aceptada en algunos textos cabalísticos. Quizá por ello hay quienes derivan de estos nombres palabras como netinéo que significa en hebreo: regalo de Iaô, la misma que en griego; Iaô, se cree viene del antiguo Yahu y del samaritano Iabe, que a su vez viene del arameo Yaw que se conjugan como YHWH.

Pero también hay quienes relacionan estos conceptos con nuestras cuatro formas: punto, línea, plano y cubo, conceptos que desembocan quizá en la realidad virtual 3D y que como resultado de su combinación son la esencia de nuestras realidades que deben por ende tener similitud con el mundo Superior. Así que desde dichos preceptos lineales en el vacío el Creador expresó la letra Yud, un punto, la letra Hey, un plano, la letra Vav,  una línea y la letra Hey, una figura, creando nuestra ilusión 3D. Así que para quienes así piensan, esta última letra Hey contiene una revelación de la primera y por ende la realización de nuestra forma material.

Mas debe quedarnos claro que son creencias, visiones, interpretaciones y para nuestro caso reflexiones que vale la pena entender para sacar nuestras propias conclusiones en pro de un crecimiento integral, que nos invita a evitar expresar, manipular y manosear el nombre de nuestro Creador, sabiendo que todas esas sus características nos otorgan argumentos para que en nuestras oraciones y acercamientos a Él nos fusionemos más allá de cualquier palabra a su amoroso fluir.

El Texto de Textos nos revela en Juan 16:22, “en aquel día no me preguntaréis nada. De cierto, de cierto os digo, que todo cuanto pidiereis al Padre en mi nombre, os lo dará”.

Oremos para que no usemos el nombre de nuestro Creador y menos en vano.