La consecuencia de vida nos invita a pensar algo, decirlo con la misma coherencia, hacerlo de forma correcta y por ende a vivirlo pensando siempre en el bienestar general.

Una perla cotidiana nos invita a que sin “importar el tamaño de nuestra audiencia sigamos haciendo siempre bien nuestro trabajo”.

Cuentan que cuando el maestro detuvo a su iniciante en medio del puente lo hizo para invitarle a recordar que siempre debemos tejer puentes entre lo que decimos, pensamos y hacemos para así avanzar con coherencia.

El Texto de Textos nos revela en Malaquías 3:6, “porque yo, el Creador, no cambio; por eso vosotros, oh hijos de Jacob, no habéis sido consumidos”.

Valoremos nuestras COTIDIANIDADES… ¡Transformándonos!