El Texto de Textos nos revela en Génesis 17:10, “este es mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu descendencia después de ti: Será circuncidado todo varón de entre vosotros.11 Circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio, y será por señal del pacto entre mí y vosotros”.

Un pacto en términos sencillos es un acuerdo entre dos personas que voluntaria y responsablemente están dispuestos a cumplirlos. Y aunque los seres humanos regularmente preferimos que se nos impongan leyes y normas en vez que se nos expongan acuerdos consensuados en donde consolidemos nuestras relaciones, lo cierto es que estamos llamados a vivir en armonía y a colocar lo mejor de nosotros para alcanzar esos objetivos comunes de bienestar.

Desde esa premisa el Creador estableció un pacto con los varones del pueblo judío el cual obliga a que el órgano sexual masculino sea circuncidado. Acuerdo que algunos explican desde la lógica que es allí en donde se encuentra el poder de iniciar una nueva vida. y aunque también hay quienes perciben en ello un concepto machista, lo cierto es que la procreación sólo puede llevarse a cabo a través de la unión sexual siendo el genero femenino socia y principal aportante en la formación de ese nuevo ser.

Es más hay quienes desde otras creencias afirman que físicamente hablando para no entrar en otros campos, el padre contribuye con la información genética para las partes blancas del cuerpo como, huesos, tendones, etc, mientras que  la madre contribuye con la información de las partes rojas como la piel y la carne, lo que no desdice que es el Creador quien nos da la vida al mantener ese pacto de vincularse con nosotros y permitirnos procrear.

Y es que el Brit Milá, o Pacto de la Circuncisión más allá de un acto de aspecto físico denota realmente el compromiso que el patriarca Abraham hizo para con el Creador a través del cual los varones que nacen con una cobertura de piel sobre el glande, la punta del órgano sexual masculino, que es superflua y que debe quitarse como sucede con todos los otros excesos del cuerpo para que esta no produzca a futuro algunos efectos adversos. Así es como el proceso de la circuncisión incluye el retiro de la piel, llamada orlá, para descubrir el glande.

Más asumiendo o no este tipo de costumbres lo importante es entender que de corazón debemos entregarnos al Creador y sus mandatos convirtiendo estos en verdaderos pactos para nuestros días a través de los cuales le obedezcamos dejando de retroalimentamos del conocimiento del bien y del mal, lo cual solo nos distancia más de Él y de su obra salvadora esa que pretende reincorporarnos a la dimensión de la santidad, pero para ello debemos beber de su fuente de vida, la que nos aleja incluso de la muerte.

El Texto de Textos nos revela en Filipenses 3:3, “porque nosotros somos la circuncisión, los que en espíritu servimos al Creador y nos gloriamos en Cristo Jesús, no teniendo confianza en la carne”.

Oremos para respetar los pactos diarios que Él nos propone como creyentes.