Todo parece indicar que nuestra mayor libertad es la de aprender a coordinar esa voluntad para no ser guiados por nuestro ego y todas las emociones que a este controlan.

Una perla cotidiana de Víctor Frankl nos dice que “nuestra mayor libertad es la de saber que a pesar de la condición física en la que nos encontremos, somos libres de escoger nuestros pensamientos”.

Cuentan que, si los hombres han nacido con dos ojos, dos orejas y una sola lengua es porque se debe escuchar y mirar dos veces antes de hablar.

El Texto de Textos nos revela en Mateo 22:37, “amarás al Señor tu Creador con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente”.

Valoremos nuestras COTIDIANIDADES… ¡Transformándonos!