Cuando estamos desocupados es cuando menos nos ocupamos de aquello que debemos transformar para evitar el estar preocupados.

Una perla cotidiana afirma que nada se aprende cuando todo es perfecto, las equivocaciones son las que nos permiten crecer.

Cuentan que cuando el abuelo le pidió a su nieto que dejara el Afán la recordó que esa palabra originalmente significa estar dentro de preocupaciones innecesarias.

El Texto de Textos nos revela en Filipenses 4:6, “por nada estéis afanosos”.

Valoremos nuestras COTIDIANIDADES… ¡Transformándonos!