El Texto de Textos nos revela en Job 26:7, “Él extiende el norte sobre vacío, cuelga la tierra sobre nada. Ata las aguas en sus nubes, y las nubes no se rompen debajo de ellas. Él encubre la faz de su trono, y sobre él extiende su nube. 10 Puso límite a la superficie de las aguas, hasta el fin de la luz y las tinieblas”.

Se cree que para que el Creador pudiera hacernos participes de su obra, debió contraerse, moverse y generar un espacio vacío dentro de sí mismo a través del cual pudiera manifestársenos. Plan que medianamente reconocemos a través de conceptos como la luz y la oscuridad, el cual a su vez nos permite entender y asimilar apartes de Él a través de una información a la que hemos ido pudiendo acceder de acuerdo a instantes predeterminados. Lo que deberíamos traducir en que son los destellos y manifestaciones del Creador quienes deben llenar ese nuestro ser interior.

Todos nuestros conocimientos nos dan pistas al respecto de esa voluntad Creadora manifestada la cual despierta esos nuestros deseos, que disfrazados de movimientos intentan satisfacer esa nuestra necesidad primaria de Él, la que confundimos materialmente con otro tipo de satisfactores. Por lo que cada que percibimos algún tipo de revelación por humana que nos parezca, debemos asumir que esta contiene algo de esa energía divina que aún desconociendo contiene características de lo que traducimos como ocultamiento.

Somos producto de intercambios de información y a través de nuestras interacciones es que podemos satisfacer en parte, el llenar ese gran vacío que sentimos como producto de estar desconectados de Él, visionándonos a través de un universo exterior que solo refleja ese nuestro estado interior oculto. Más como partes de la dimensión de los fragmentado no nos reconocemos dentro de esas manifestaciones del Creador, producto de una ilusión estática de nuestro movimiento energético que simplemente existe y subyace dentro del gran cosmos que desde su vacío nos invita a reconocernos de otra forma.

Así que el Creador en su constante movimiento nos sigue otorgando todas las posibilidades para que comprendamos a través de sus manifestaciones convertidas en información, que somos parte integral de Él pero que distraídos en nuestros conceptos sesgados de espacio y tiempo, como variables únicas, no nos permiten percibimos dentro del infinito y menos dentro de la atemporalidad en donde no hay espacios predeterminados porque allí el Creador todo lo cubre, por lo que las nociones de faltantes y ausencias humanas solo nos generan una mayor desorientación.

La mayor manifestación del Creador que podemos entender entonces, es la de su amor, por lo que si nos sentimos vacíos interiormente su llamado es simple y es a que fluyamos y nos vinculemos con nosotros mismos, nuestros próximos y la misma Creación: amándonos, lo que nos da la posibilidad de compartir dicha información fraternal y servicial con el todo, gracias a nuestros diarios actos voluntarios que deben ser consecuentes y coherentes a esos mandatos y propósitos divinos.

El Texto de Textos nos revela en Lucas 12:20, “pero el Creador le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será? 21 Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con el Creador”.

Oremos para que el Creador llene con su amor nuestro vacío interior.