Para quien así lo quiere entender, caer es sinónimo de levantarse, lo que se traduce que incluso en el suelo nos damos cuenta que dependemos del cielo.

Una perla cotidiana nos reitera que, “la grandeza no se mide en lo que uno tiene sino en lo que uno da”.

Cuenta que en una cotidianidad el entrenador le dijo a su dirigido: – la mejor enseñanza que nos deja el perder es que gracias a ello aprendimos, por lo tanto: crecimos, lo que quiere decir que realmente no perdimos.  

El Texto de Textos nos revela en II de Corintios 9:7, “el Creador ama al que da con alegría”.

Valoremos más nuestras cotidianidades: ¡Transformémonos!