El Texto de Textos nos revela en Génesis 4:7, “si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él. Y dijo Caín a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató”.

La Biblia es nuestro manual de vida, allí cada ser humano encuentra las pautas para llevar unas relaciones conforme a los preceptos de quien nos creo, por lo que más allá de discernir al respecto de lo que allí se expresa estamos llamados a seguir esas indicaciones al pie de la letra. Sin embargo lo que ha predominado históricamente ha sido nuestra desobediencia y el intentar contradecir lo que allí Él, desde su Palabra nos expone.

Si fuimos creador por su Palabra es lógico que nos guie esa Palabra, sin embargo preferimos que sean nuestras percepciones, sensaciones, emociones y deseos efímeros pecaminosos los que sigan promoviendo toda una enciclopedia de sufrimientos que históricamente nos ha mantenido en el pecado, alejados de ese único  delineador que nos indica  perfectamente el camino que debemos recorrer e incluso del cómo hacerlo.

Mal usamos nuestro lenguaje y la misma naturaleza con sus leyes nos confirma ello y nos denota que entre más vayamos en contra de esos preceptos más caos experimentaremos. Y aunque dichas equivocaciones humanas constantes deberían reorientarnos para comprender mejor todo lo que en cada versículo del Texto de Textos se nos expresa, lo cierto es que nuestra humanidad ha preferido vivir de ilusiones y especulaciones promoviendo un modelo mental que todo lo convierte en desilusiones e insatisfacciones.

La Torá nos dice no solo cómo estamos constituidos sino sobre todo para qué existimos y nos advierte además de los efectos nocivos de nuestras desobediencias, esas que milenariamente ha consolidado nuestra propia destrucción, sin embargo preferimos no atender sus recomendaciones y posponer el momento voluntario en que alejándonos de nuestro egoísmo humano, evolucionemos para así lograr esa felicidad anhelada de solo podemos degustar al lado del Creador.

Aquí y ahora tenemos la oportunidad de elegir una nueva vida, dejando así de culpar a nuestros ancestros por todo aquello que nosotros mismos seguimos retroalimentando con nuestra desobediencia. Por lo que nuestra responsabilidad individual consciente es la de dejarnos guiar por Él enfocando nuestro intelecto con esos preceptos y mandatos que llevan en sí implícitos nuestras verdaderas realizaciones y bendiciones.

El Texto de Textos nos revela en Hechos 13:38, “sabed, pues, esto, varones hermanos: que por medio de él se os anuncia perdón de pecados, 39 y que de todo aquello de que por la ley de Moisés no pudisteis ser justificados, en él es justificado todo aquel que cree”.

Oremos para que la relectura diaria del Texto de Textos nos inspire.