El Texto de Textos nos revela en Isaías 10:1, “!!Ay de los que dictan leyes injustas, y prescriben tiranía, para apartar del juicio a los pobres, y para quitar el derecho a los afligidos de mi pueblo; para despojar a las viudas, y robar a los huérfanos!”

La certeza de saber que fuimos creados por un Ser omnipotente y omnipresente nos debe permitir entender que nuestras medidas humanas producto de un lenguaje sesgado, limitado y finito no puede siquiera imaginarse lo que Él es, como tampoco su obra, por lo que por más acuerdos, idiomas, tratados, símbolos, normas o leyes que establezcamos, estos, no tienen la capacidad de explicar lo inexplicable.

Más todo nos invita simplemente a coexistir de acuerdo a una armonía universal, de allí que quienes entienden la gematria de las letras, ven en Jet o la letra J de nuestro español, una especie de asociación con el número ocho y a través de toda esta simbología una motivación para que nos hagamos mas conscientes que las cosas pueden extenderse, transformarse y encontrar nuevos equilibrios siguiendo eso sí las leyes naturales.

Número que para algunos es perfecto para otros un apéndice del concepto de infinito y para una minoría este tiene la significación de Ser y de Actuar, transformándose y siguiendo un plan o un proyecto, adoptando un cierto modo o manera predefinida por la naturaleza de las cosas. Desde dicha lectura se nos insinúa que todo cambio debe estar dentro de la legalidad para que podamos avanzar guiados por nuestro Creador, lo cual sugiere una interacción entre lo material y lo inmaterial siguiendo un movimiento perpetuo.

No podemos asimilar lo que es infinito es cierto, pero desde nuestro mundo social limitado si podemos entender que todo tiene un orden y en él cada partícula posee una parte bien determinada y una función específica. Por lo que los acuerdos o normas más que barreras o fronteras podemos entenderlos como delimitaciones que separando lo interior de lo exterior, nos indican la necesidad de ajustarnos a valores, deberes y derechos que cual recipiente nos permitan recibir para dar.

La energía finita que solo apreciamos en pequeñas proporciones en nosotros se retroalimenta a diario por nuestras relaciones lo que implica una balanza que permita determinar, separar y extraer apartes de ese gran todo. Por lo que cada parte limitada indica algo que se protege por la ley, lo que por fuerza reúne esas divergencias para complementarnos. Lo que se traduce también en aportarnos en vez de apartarnos, en cualificarnos en vez de calificarnos, en bien decirnos en vez de maldecirnos debido a que estas y otras medidas solo nos confirman la coexistencia de algo finito dentro de lo infinito.

El Texto de Textos nos revela en I de Pedro 3:12, “porque los ojos del Señor están sobre los justos, y sus oídos atentos a sus oraciones; pero el rostro del Señor está contra aquellos que hacen el mal”.

Oremos para nuestra finitud acepte su infinitud.