El Texto de Textos nos revela en Éxodo 33:13, “ahora, pues, si he hallado gracia en tus ojos, te ruego que me muestres ahora tu camino, para que te conozca, y halle gracia en tus ojos; y mira que esta gente es pueblo tuyo. 14 Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso”.

Se especula que los griegos hablaban más de fobia que de miedo y probablemente por ello hoy por hoy algunos aseguran que el temor poco tiene que ver con esta emoción primaria que incluso esta inscrita como un instinto de protección. Ello debido a que el temor si tiene que ver con nuestra voluntad así sea una acción inconsciente ligada a nuestras creencias, por lo que desde dicha mirada quizá la invitación Bíblica a que tengamos un temor reverencial para con nuestro Creador tiene que ver más con que le obedezcamos y respetamos.

 

Temor que incluso mirado desde el instinto de miedo puede servirnos para hacer una revisión permanente al respecto de si estamos o no respetando los mandatos y preceptos del Creador y si estamos llevando estos a nuestros comportamientos cotidianos, convirtiendo esa reacción inconsciente en una especie de fuerza interior motivadora que nos lleve a generar cambios positivos en nuestras vidas en los momentos en que podemos ser guiados por otro tipo de emociones.

Más el temor proyectado desde una visión de eternidad nos puede servir para que comprendamos que frente al juicio venidero por parte del Creador quizá podamos evitar algunas de las muchas vergüenzas que sufriremos al no solo sabernos pecadores sino que permanecimos en estos en vez de haber aprovechado todo el gran potencial espiritual que poseemos y del que parece no queremos darnos cuenta ni siquiera en los momentos que nos dominan algunos miedos.

Vale la pena que atendiendo las alertas que nos puede despertar este temor reverencial y que están grabadas en nuestra conciencia asumamos la postura de atender estas o si es el caso corregir aquellos hábitos que inconscientemente nos han programado y que nos llevan a acometer los mismos errores para luego gracias a dicha aceptación de mejorar enmendar aquello que nos distancia de esa Luz que sabemos guía nuestros senderos e irradia con su fluir todo lo que reconocemos como oscuro.

La Biblia como manual de vida nos habla de nuestros verdaderos como seres humanos, propósitos que deben enfocarnos en una búsqueda trascendente que va más allá de este periodo de vida terrenal y nos vinculan con un espíritu que como partes del Creador nos denota que debemos convertir ese temor al Creador en una oportunidad diaria para sabernos necesitados de su guía.

 

El Texto de Textos nos revela en Lucas 18:3, “Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario. Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia. Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto. ¿Y acaso el Creador no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles? Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?”

Oremos para que el temor reverencial nos guía para vivir conforme la palabra del Creador.