Si nos diéramos cuenta que el bienestar es general y por lo tanto, se construye cuando nos ocupamos de ver en la felicidad de los demás el resultado de la nuestra, todo cambiaría.

Una perla cotidiana nos dice que, “cada día suponemos saber más, pero realmente se denota que entendemos menos”.

Cuentan que el esposo cuando cumplían las bodas de oro le dijo a su amada: – en tú felicidad esta la mía, por eso siempre he elegido tu felicidad convencido que es ella la que provoca la mía. 

El Texto de Textos nos revela en II de Timoteo 3:16, “toda Escritura es inspirada por el Creador, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia”.

 

Valoremos nuestras COTIDIANIDADES… ¡Transformándonos!