La vida necesita de nuestro aprecio ya que esta no tiene precio, lo que quiere decir que no hay como comprar esos momentos que desperdiciamos.

Una perla cotidiana nos dice que, “la pereza viaja lentamente esperando que todos los vicios le alcancen”.

Cuentan que cuando el enfermo terminal observaba las lagrimas por internet de su hijo prodigo le dijo: – no podrás acercarte a mi cuerpo moribundo como tampoco mis manos podrán limpiar tus lagrimas.

El Texto de Textos nos revela en Efesios 2:8, “en efecto ustedes han sido salvados gratuitamente mediante la fe”.

Valoremos nuestras COTIDIANIDADES… ¡Transformándonos!