El Texto de Textos nos revela en Proverbios 6:16, “seis cosas aborrece el Creador, y aun siete abomina su alma: 17 Los ojos altivos, la lengua mentirosa, las manos derramadoras de sangre inocente, 18 El corazón que maquina pensamientos inicuos, los pies presurosos para correr al mal, 19 El testigo falso que habla mentiras, y el que siembra discordia entre hermanos”.

Se especula mucho al respecto de por qué los seres humanos no somos justos y ello quizá tiene que ver con un libre albedrio que no se guía estrictamente por los mandatos y preceptos divinos. Incluso todo parece indicar que desde esa mirada principios como la armonía o la equidad se reinterpretan por nosotros generando así una serie de desequilibrios, conflictos y hasta desigualdades que impiden nuestra pacifica convivencia.

Lo que indica que históricamente hemos preferido promover injusticias probablemente abusando así de la misericordia de nuestro Creador, que se mantiene otorgándonos así su gracias aunque en nosotros sobreabunde el pecado. La justicia como propósito para tener relaciones en donde aportemos en vez de apartarnos nos invita también a vincularnos amorosamente con los otros.

Desde esa perspectiva virtudes como el sabernos justos y actuar conforme a lo que ello implica nos obligan a agradar a los otros en vez de agredirlos y a intentar a través de nuestras acciones, palabras, pensamientos e incluso omisiones el no afectar a nadie y menos el infectar sus existencias. Pero producto de retroalimentarnos del árbol del conocimiento parece preferimos competir antes que compartir y lo peor aun el enceguecernos tras sentimientos adversos que nos aíslan hasta de nosotros mismos.

Afortunadamente las escrituras son claras en recordarnos que Él mismo están atento de aflojar todos aquellos lazos que atan injustamente a la humanidad, liberando así a los oprimidos y rompiendo a su debido momento todos esos yugos que nos hemos colocado a través de los años como producto de motivar nuestros egoísmos. Lo que nos denota que una manera de sabernos justos es servir a los demás, dar antes que esperar recibir pero sobre todo ver en esos otros a hermanos los cuales debemos tratar como tales.

 

Y aunque pareciera que nada va a cambiar y las cosas tienden a empeorar los creyentes tenemos la esperanza y certeza que este mundo camina en la búsqueda de esa paz y sabiduría tan anhelada y que parte de la intención que debe tener cada ser humano para dejar este mundo mucho mejor de lo que lo encontró, haciendo que sus acciones, pensamientos, palabras e inter relaciones construyan con su ejemplo esas interacciones que mejoraran también las existencias de las nuevas generaciones.

El Texto de Textos nos revela en II de Tesalonicenses 2:6, “porque es justo delante del Creador pagar con tribulación a los que os atribulan, y a vosotros que sois atribulados, daros reposo con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús desde el cielo con los ángeles de su poder, en llama de fuego, para dar retribución a los que no conocieron al Creador, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo”.

Oremos para que aprendamos a ser justos.