El Texto de Textos nos revela en Lamentaciones 2:9, “sus puertas fueron echadas por tierra, destruyó y quebrantó sus cerrojos; su rey y sus príncipes están entre las naciones donde no hay ley; Sus profetas tampoco hallaron visión del Creador”.

La Biblia nos dice que con nuestro lenguaje producimos ideas las cuales iluminan nuestros pensamientos y a través de ellos nuestras acciones. Lo que implica que cada palabra que expresamos debería cumplir con ese objetivo de darle luz tanto a nuestras coexistencias como las de nuestros próximos. Sin embargo al vivir desconectados de la Palabra creadora es lógico pensar que nuestras expresiones no cumplen con dichos objetivos de vida.

Dentro de esa visión los eruditos que se inspiran en las letras del alfabeto Hebreo para invitarnos a la sabiduría afirman que la letra Tet, ט, proviene de un viejo ideograma que representa una serpiente la cual se muerde la cola. Simbología que se asocia de alguna manera al concepto de un ermitaño o a nuestro ser inconsciente que con nuestros deseos profundos y nuestra naturaleza pecaminosa pareciera querer más bien auto destruirse o por lo menos mantenerse anclado a esas ideas abstractas absurdas.

Nuestras palabras deben entonces lograr nuestra iluminación o por lo menos la renovación de nuestras mentes para identificarnos así con el Creador. Y aunque cientos de creencias intentan con sus símbolos e imaginarios este modelo de orientación lo cierto es que aun buscando esa Luz interior, nos mantenemos en nuestras oscuridades en donde nos cuesta mucho más el dar de lo mejor de nosotros siendo necesario que reencontremos esa iluminación interior para esta se proyecte luego al mundo exterior que tanto la requiere.

Por ello quienes estudian la gematria de letras como la tet nos dicen que esta representa la bondad y la belleza del esplendor divino, el cual desde la trasgresión de Adán y Eva permanece oculto. Sin embargo también se afirma que dicha pureza esta dentro de nosotros pero debemos buscarla. Sin embargo al estar nuestras palabras y pensamientos desconectados de dicha luz nuestro cuerpo como templo para ese Espíritu no logra proyectar siguiera destellos de dicha divinidad.

Por ello se cree que Tet también nos recuerda la necesidad de un cambio de estado, en donde hallemos seguridad, refugio y una introspección que como búsqueda espiritual nos lleve a los caminos del bienestar general y la protección. Probablemente por ello hay quienes perciben en dicha letra una especie de escudo o cobertura, que podríamos traducir en esa humildad y respeto que como valores se requieren para comprender lo que es la autoridad esa que parece ser necesaria para no ir más allá de los límites de la materia.

El Texto de Textos nos revela en I de Juan 1:7, “pero si vivimos en la luz, así como él está en la luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesucristo nos limpia de todo pecado”.

Oremos para que nuestras palabras, pensamientos y actos iluminan nuestras vidas y entornos.