La ansiedad solo nos denota que en vez de ocuparnos de transformar esa situación nos quedamos enredados en ella.

Una perla cotidiana nos reitera que “si nos preocupamos por lo que digan los demás siempre seremos prisioneros de esos comentarios”.

Cuentan que en una cotidianidad se le dijo al estresado empresario: – la preocupación es como una mecedora que nos mantiene ocupados en lo que no es, sin permitirnos ir a ninguna parte.

El Texto de Textos nos revela en I de Pedro 5.7, “echad toda vuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de vosotros”.

Valoremos nuestras COTIDIANIDADES… ¡Transformándonos!