El Texto de Textos nos revela en II de Samuel 22:45, “los extranjeros me fingen obediencia, al oírme, me obedecen”.

Se dice que en este mundo del engaño las personas gustan de las mentiras, de fingir y que por ello es que usamos todo tipo de marcaras, algunas de las cuales incluso son invisibles. Además de ello las personas actuamos e interpretamos consciente e inconscientemente un rol o papel en nuestro día a día. Y como no todo el mundo reconoce ello quizá por ello prefiramos compenetrarnos con esos seres que se dedican a dicho oficio artístico y los guiones que se traducen en novelas, películas y series.

Desde dicha perspectiva históricamente se han usado una serie de disfraces y utensilios que inicialmente algunos bufones se colocaban para hacer reír a los demás, lo cual desemboco en fiestas en donde las mascaras fueron adquiriendo otros sentidos de donde salieron entre muchos personajes, las brujas que en otrora se tiznaban o usaban caretas para no ser descubiertas.

Con el paso del tiempo las mascaras han cobrado otro tipo de simbologías llegando incluso para algunas culturas a representar poderes sobrenaturales, ya que el portador de ella podía sentirse parte de un espíritu que se creía poseía a quien usaba este artefacto. Hoy por hoy, las mascaras tienen diferentes usos y funciones, aunque siguen proyectando identidades que evocan tanto para quien la usa como para quien observa desde ella un plano especial para ese ser.

Así que hay personas que con sus disfraces maquillajes y vestidos desempeñan un oficio y hacen que esa representación se convierta en la razón de su vida. Desde esa mirada hay grandes festividades en donde se hace obligatorio el uso de una mascara siendo por ejemplo el carnaval de Venecia uno de los más importantes. Celebración que nació para conceder a la población un período dedicado a la diversión y al festejo con el cual se anulara la pertenencia a cualquier tipo de clase, sexo o religión.

En esencia parece que todos usamos una mascara o disfraz que acompañamos con actitudes en donde ni nosotros mismos descubrimos lo oculto de esos personajes los cuales representamos con tanta credibilidad que los convertimos en nuestra identidad, esa que debería llevarnos más bien a reconocernos como hijos del Creador y por lo tanto portadores de una corporalidad momentánea que simplemente esta envolviéndose tras nuestros rostros para en algún momento proyectarnos nuestra verdadera realidad.

El Texto de Textos nos revela en Romanos 14:5, “Uno hace diferencia entre día y día; otro juzga iguales todos los días. Cada uno esté plenamente convencido en su propia mente. El que hace caso del día, lo hace para el Señor; y el que no hace caso del día, para el Señor no lo hace. El que come, para el Señor come, porque da gracias al Creador; y el que no come, para el Señor no come, y da gracias al Creador.Porque ninguno de nosotros vive para sí, y ninguno muere para sí”.

Oremos para que dejemos tantas mascaras a un lado y nos reflejemos como hijos del Creador.