El Texto de Textos nos revela en I de Samuel 16:7, “pero el Señor le dijo a Samuel: —No te dejes impresionar por su apariencia ni por su estatura, pues yo lo he rechazado. La gente se fija en las apariencias, pero yo me fijo en el corazón”

Lo bello parece para algunos tener mas relación con lo estético que con lo ético, sin embargo y según las Sefirot del Árbol de la Vida, la belleza, תפארת, es una especie de fuerza que nos integra. Por ello algunos eruditos consideran que la Sefira Jesed, compasión y Gevurá severidad, generan la expansión y restricción como un principio del movimiento, lo que nos debe llevar a comprender que todas las fuerzas se complementan para manifestar en ellas el flujo de energía divina.

Quizá por ello se requería de quien enseñara al respecto de la belleza de los preceptos del Creador, labor que se le designo a la tribu de Leví, dentro de las tribus de Israel, hijos de Jacob, el tercero de los patriarcas para que estos fueran los Cohanim, sacerdotes y los Leviim, los cuales al recibir los mandatos del Creador debían ser los mediadores para que se comprendiera no solo de estas emanaciones sino de cómo esa influencia puede fluir en todos los reservorios de bendiciones a los que debemos estar unidos.

La belleza por lo tanto va mucho más allá de lo estético de nuestra visión mercantil para enaltecer y agradar a nuestro ser motivándole para que acercarnos más a nuestro Padre Celestial. Sin embargo metidos en nuestros conceptos abstractos y creencias limitadas y finitas obviamos incluso lo bello del amor y de la misericordia al alejarnos de ese universo ético y moral para caer en el pecado de lo impuro e inmundo.

Lo bello de este vinculo misericordioso es que nos promueve una absoluta confianza para entender incluso que el juicio venidero no será con la severidad que algunos suponen sino que gracias a la fe en Jesucristo se puede convertir en un acto de gratitud eterna para con quien pagó el precio por nuestros pecados borrando todas esas evidencias de desobediencia gracias al verdadero amor que leal y fielmente Él nos denota.

Lo bello entonces nos proyecta esa actitud magnánima de benevolencia gratuita por parte del Creador para con nosotros y nos conduce a atraernos, ya nos basados en las ilusiones estéticas que nosotros mismos hemos construido históricamente para descalificarnos gracias a sus formas sino para denotarnos que lo importante es entender el esplendor y el amor de nuestro Creador que esta allí listo para quienes obedientemente retornamos a su lado acogiéndonos por fin a sus mandatos y preceptos.

El Texto de Textos nos revela en Juan 7:24, “no juzguéis por la apariencia, sino juzgad con juicio justo”.

Oremos para que nuestra belleza interior resplandezca sobre un mundo que no entiende siquiera su propia estética.