El Texto de Textos nos revela en Jeremías 6:26, “hija de mi pueblo, cíñete de cilicio, y revuélcate en ceniza; ponte luto como por hijo único, llanto de amarguras; porque pronto vendrá sobre nosotros el destruidor”.

Dentro de los ritos que tienen algunas celebraciones litúrgicas entre los diversos credos en los que incluso desafortunadamente nos separamos los seres humanos aun profesando una fe similar, esta la cuaresma, que implica en el fondo una invitación para que la muerte de Jesucristo en la cruz para salvarnos no se tenga como un simple recuerdo sino como una tarea redentora que redime nuestras vidas para rescatarnos de nuestros pecados.

Así es como la cuaresma católica significa para algunos creyentes ayuno, servicio y oración, siendo su inicio con el miércoles de Cenizas, periodo que hace la apertura a los cuarenta días hasta la resurrección de Cristo, por lo que allí la expiación de los pecados se debe acompañar de piedad y todo lo que fortalezca nuestra voluntad para que el Espíritu nos ayude a alejarnos de las pasiones desordenadas que como la gula, la lujuria y la pereza, dominan mas nuestros seres. Entender esa misericordia divina nos debe llevar también adicionalmente a lograr muestras de desapego; despojamiento de los bienes terrenales y de ayuda a nuestros próximos.

Pero frente a las múltiples diferencias en cuanto a ritos, los creyentes estamos llamados no tanto a promover más y nuevas divisiones sino a que unidos por la fe y fuerza de un mensaje salvador nos liberemos de la esclavitud del pecado y de la condenación eterna para resucitar hacia esa vida al lado del Creador en su Reino, lo cual nos devuelve el estatus de Hijos del Creador. Y ese fundamento Bíblico nos debe servir incluso para que todos los demás conceptos que siendo de forma no nos confundan mas de dichos trasfondos.

El mensaje de la cruz es claro y tiene que ver con aceptar a nuestro Señor Jesucristo como nuestro único salvador y redentor, asumiendo que fue gracias a que murió en la cruz por nuestros pecados que tenemos la esperanza de sabernos perdonados, lo que implica que a diario bebamos de su copa: agua de vida y nos retroalimentemos de su cuerpo, el cual nos nutre para reintegrarnos a la creación.

Es por ello que el Texto de Textos es reiterativo en recomendarnos la oración como el mejor ejercicio para fortalecer nuestro Alma y el respeto de los mandatos y preceptos divinos como la mejor forma de estar preparaos para el advenimiento de nuestro Salvador. Por lo tanto si estamos o no de acuerdo con los ritos o las recomendaciones sacramentales lo importante es que tengamos claro el mensaje salvador de Jesucristo.

El Texto de Textos nos revela en Mateo 11:21, “entonces comenzó a reconvenir a las ciudades en las cuales había hecho muchos de sus milagros, porque no se habían arrepentido, diciendo: 21 !!Ay de ti, Corazín! !!Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que han sido hechos en vosotras, tiempo ha que se hubieran arrepentido en cilicio y en ceniza. 22 Por tanto os digo que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para Tiro y para Sidón, que para vosotras”.

Oremos para que el mensaje salvador de Jesucristo guie nuestras vidas.