Se podría decir que lo adverso es todo aquello que no coincide con nuestras expectativas e ilusiones.

Una perla anónima nos dice que “lo relevante en la mentira no es tanto su contenido sino la intencionalidad del que miente”.

Cuentan que es muy bueno y bello el que aprendamos a deshacernos de sentimientos adversos sin tener que contagiárselos a otros, aprendiendo así no a tirarlos a cualquier lado sino a desactivarlos desde nuestro ser.

El Texto de Textos nos revela en Hebreos 11:1, “la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve”.

Valoremos nuestras COTIDIANIDADES… ¡Transformándonos!