En sociedades mercantiles en las cuales todo tiene un precio se nos llama la atención para comprender que lo que realmente se requiere es de nuestro aprecio.

Una perla cotidiana expresa que “la profundidad de la herida depende del tiempo y la importancia que llevamos amando el agresor”.

Cuentan que en una cotidianidad ante la falta de aprecio de quien recibía un obsequio, el observador del acto de ingratitud dijo: – el regalo no esta tanto dentro de la caja como si en las manos y las intenciones de quien lo entregó.

El Texto de Textos nos revela en Efesios 5:15, “no vivan como necios sino como sabios”.

Valoremos nuestras COTIDIANIDADES… ¡Transformándonos!