El Texto de Textos nos revela en Levítico 26:1, “no os haréis ídolos, ni os levantaréis imagen tallada ni pilares sagrados, ni pondréis en vuestra tierra piedra grabada para inclinaros ante ella; porque yo soy el Señor vuestro Creador.”

Inconscientemente a diario honramos deidades romanas al expresar algunos términos: el lunes se hizo en honor a la luna que representaba el poder femenino para ellos, por ejemplo, siendo su diosa madre y reina del cielo y desde esa mitología la rana, el sapo, la liebre y el conejo son animales relacionados a dicho astro. Por su parte el martes, del latín Martis, era el dios romano de la fertilidad, la vegetación aunque para los griegos era más el de la guerra al identificarlo con Ares y por ello en numerología lo asimilan al diez.

Son creencias y visiones que aun sin entender pueden mantenernos en la idea inconsciente que el miércoles, Mercuris, debemos honrar al dios Hermes del comercio, hijo de Júpiter y de Maia Maiestas. De allí se cree procede la palabra latina merx, mercancía. Creencias que nos llevaron a la paganización de nuestras culturas y a que esas características se tomaran nuestras ilusiones acorde al deseo de la deidad etrusca Turms. Por otro lado Hermes legó su visión según los astrólogos para adorar al planeta Mercurio al ser mensajero de dioses.

Por ello sin darnos cuenta los jueves, de iovis o Júpiter, podemos estar honrando a Zeus, padre de dioses y de hombres tanto para los griegos, los romanos como los etruscos o los nativos itálicos, lo que además se articula al credo de abrogarle al viernes, veneris, diosa venus o afrodita, esposa de Vulcano, una visión de pasión, amor, rumba, belleza y hasta fertilidad, debido a que ella simbolizaba un rol crucial en muchas fiestas, ritos y mitos religiosos de esos nuestros ancestros.

El sábado, saturni, Saturno se le dedicaba a Cronos dios de la agricultura y la cosecha, fusiones mitológicas que lo relacionan con el titán griego, creencias entremezcladas con otras idolatrías que con frecuencia derivan en esoterismos que han revestido a Saturno hijo menor de Caelo o del Cielo de ciertos campos de energía que afectan ya no solo la antigua Tellus, Tierra sino nuestras confundidas mentes que ya no reconocen entre realidades o mitos producto de estas viviendo en todas estas confusiones lingüísticas.

Y aunque los creyentes vemos en el Domingo, Solis, día del Sol o de Mitra, el día del señor Jesucristo, no podemos negar que esta supuesta deidad persa que ha inundado visiones incluso hindús tiene mucho que ver con ese olimpo del imperio romano el mismo que se diferenciaba muy poco del griego y que sigue aun afectando nuestras representaciones e imaginarios que hacen que la joven, los gorros ya no solo frigios y nuestras rivalidades con toros infecten nuestras visiones de vida y nuestras relaciones.

El Texto de Textos nos revela en I Juan 5:21, “Hijos, guardaos de los ídolos”.

Oremos para honrar a diario al único Creador de todos los días.