El Texto de Textos nos revela en Cantares 8:6, “Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre tu brazo; porque fuerte es como la muerte el amor; duros como el Seol los celos; sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama. Las muchas aguas no podrán apagar el amor, ni lo ahogarán los ríos. Si diese el hombre todos los bienes de su casa por este amor, de cierto lo menospreciarían”.

Es claro que una de nuestras primeras propuestas para integrarnos con otra persona es a través de la relación de pareja, conformando una familia a través de la cual consolidemos desde lo micro el universo que el mismo Creador tiene preparado para nuestras coexistencias en lo macro. Y ello se entiende más a través de la lectura cotidiana de la Biblia en donde se nos denota la importancia de este núcleo social dentro de la construcción de ese orden espiritual al cual nos vamos integrando voluntariamente.

Vida conyugal que nos presenta enormes enseñanzas en donde el diálogo continuo con nosotros, esa pareja y el Creador a través de la oración es el instrumento idóneo para crecer en esos propósitos de unidad. Incluso quienes no atienden estas enseñanzas y buscan claridad en otro tipo de visiones y creencias se encontrarán la sorpresa que en la mayoría de las milenarias tradiciones es y seguirá siendo la familia uno de los objetivos centrales.

Mirada que por ejemplo en el hinduismo se proyecta gracias a la leyenda de Parvati quien rezó y meditó con el fin de rechazar algo malo que pudiera sucederle a su marido en la noche sin luna. Y de la cual se consolidó una tradición que hace que desde entonces, Maha Shivaratri sea considerado como un día de buena suerte para que las mujeres recen con el fin de obtener la prosperidad y éxito de sus maridos e hijos.

Lo que nos denota como estas y otras culturas enfatizan en integrarnos a través de una familia, a ayunar e incluso a hacer vigilia para el bienestar de esta, proponiendo el perdón por nuestros pecados así como el limpiarnos de todas las impurezas que siendo espirituales en ocasiones reflejamos en nuestros actos. Que valioso que gracias a todas las enseñanzas nos enfoquemos en pasar más momentos juntos,  incluso reflexionando acerca de cómo sentirnos más que cerca de nuestro Creador.

Por lo tanto y aunque algunas creencias incluso le dan más importancia a lograr una casa que un hogar lo cierto es que si atendemos los mandatos y preceptos divinos reconoceremos que Él desea que disfrutemos de la vida en pareja y de procrear hijos dentro de ella, ya que ello enaltece nuestras relaciones y le da un sentido real a ese vinculo perfecto que llamamos amor, pero que confundimos con una serie de emociones que aun disfrazándose de adversas no logran ocultar esas manifestaciones de nuestro Creador.

El Texto de Textos nos revela en I de Tesalonicenses 3:12, “que el Señor los haga crecer para que se amen más y más unos a otros, y a todos, tal como nosotros los amamos a ustedes”.

Oremos para que todo nos sirva para compartir.